¿Qué es en realidad el 3-Step?
Quita la palabrería y todo se reduce al bombo. La mayoría de la house, el Afro House incluido, camina sobre un four-on-the-floor: un golpe constante por tiempo. El 3-Step quita uno y deja tres bombos a lo largo del compás, y esa pequeña resta lo cambia todo: el groove se inclina un poco fuera de su eje, sincopado y rodante, más cerca del traspié que de la marcha. Es esa clase de truco rítmico que parece simple sobre el papel y se vuelve hipnótico a volumen alto.
¿De dónde viene?
De Sudáfrica, donde cada pocos años surgen nuevas formas de baile que luego conquistan el mundo. Al productor Thakzin, que trabaja desde Ivory Park, en Johannesburgo, se le cita más que a nadie por haberlo moldeado. El ADN es una mezcla deliberada: la columna vertebral de la house sudafricana, los log drums, los ad-libs y el bajo descarado del amapiano, la garra del afro-tech, los acordes pacientes de la deep house y una veta de la energía oscura y fantasmal del gqom, a menudo coronados con metales festivos y voces que pasan del IsiZulu al XiTsonga, al TshiVenda y más allá.
¿Quién lo lleva adelante?
Los pesos pesados se han dado cuenta. Black Coffee, Shimza, Themba y MORDA se han volcado en el 3-Step, mientras que temas virales de una hornada más joven, entre ellos Mr Nation Thingz, lo han sacado de los sets de especialistas hasta la radio. Ese arco, de los estudios de los townships a un sonido que el resto del planeta empieza a copiar, es la historia sudafricana en bucle: el kwaito, luego el gqom, luego el amapiano, y ahora esto.
Sudáfrica no persigue el sonido global. Cada pocos años, simplemente fabrica el siguiente.



