¿Qué está obligando a cerrar a las salas de Addís Abeba?

El circuito de música en vivo de Addís Abeba, construido durante décadas alrededor del azmari bet (la sala tradicional etíope para música folk y danza en vivo) y de las bandas de vestíbulo de hotel, se ha reducido rápidamente en el último lustro, según OkayAfrica. No es la demanda la que cae, es el alquiler y la especulación inmobiliaria lo que hace el daño. SHIFTA, un restaurante y espacio comunitario afrocaribeño, cerró en 2023 cuando los costos operativos y el alquiler superaron lo que el negocio podía sostener, según su cofundadora Feben Kassaye. A Kebelezero le fue peor: el espacio abrió en febrero de 2024 y desapareció seis semanas después, cedido a un proyecto inmobiliario, según contaron sus fundadores Robel Yohannes y Akilas Solomon.

Ni siquiera el buque insignia de la ciudad pudo resistir. El Fendika Cultural Center, la sala azmari y cultural más reconocida de Addís Abeba, fundada por el bailarín y coreógrafo Melaku Belay, fue expulsado de su dirección en Kasanchis tras 17 años y ahora opera desde el hotel Hyatt Regency, en Bole. Que una institución cultural solo sobreviva mudándose a un hotel dice mucho de lo hostil que se ha vuelto el mercado inmobiliario para una sala independiente pensada únicamente para el directo.

¿Por qué los DJs están heredando lo que queda?

Hay un patrón que atraviesa todo esto: los locales que siguen abriendo, y sobreviviendo, no son salas de conciertos dedicadas. Son 'terceros espacios', cafeterías, tiendas, complejos hoteleros, que integran la música en un negocio que también vende café u objetos de diseño. Y dentro de ese modelo, las sesiones de DJ y las noches electrónicas se están imponiendo a las bandas en vivo, simplemente porque una cabina de DJ necesita una fracción del espacio, el personal y el equipo que exige un circuito de bandas en vivo. Ese es el patrón que documenta OkayAfrica por toda la ciudad: no es que un tipo de música en vivo reemplace a otro, es que el formato capaz de sobrevivir a la crisis del alquiler es el electrónico.

Fabrica, un espacio de café y música abierto a finales de 2025, es la apuesta más clara en esa dirección. Sus cofundadores Abiy Solomon y Selam Minaye construyeron el local pensando primero en el sonido.

"La música es el centro del proyecto, no un añadido."

¿Quién está construyendo el nuevo circuito?

La lista de espacios que hoy sostienen la vida nocturna de Addís Abeba dibuja el mapa del modelo de tercer espacio. Hanu Bet abrió en 2021 dentro de un complejo hotelero y evolucionó de una tienda de diseño a un espacio comunitario y musical bajo el impulso de su cofundadora Haymanot Honelgn. Moseb Music Center, dirigido por el músico Tasew Wendim, y The Lab, organizado por Yohannes Hadish, incorporan programación de DJs en espacios que no se construyeron como salas. Venue Warehouse, propiedad de Della y Gigi, junto a colectivos independientes como Ethiopian Records y Hager Soul, cofundado por Yohana Sahle, completan un circuito que no se parece en nada a los azmari bets que reemplaza.

Nada de esto responde a una elección estética de lo electrónico sobre el directo. Es una escena que elige el formato capaz de pagar el alquiler.