La semana profesional más grande de la música electrónica acaba de tener un problema de seguridad con una forma muy concreta: rociar primero, arrancar la cadena, desaparecer entre la multitud.

Al menos cuatro recintos durante la edición del trigésimo aniversario del [[festival:amsterdam-dance-event|Amsterdam Dance Event]] (del 21 al 25 de octubre) reportaron gas lacrimógeno o pimienta liberados en plena sesión, y en todos los casos el desencadenante fue un presunto robo de joyas. No fue una mala noche aislada, sino un patrón que se repitió durante cinco días en cuatro salas distintas.

¿Qué pasó exactamente en el Gashouder?

El relato más claro viene de la noche del sábado en el Gashouder, durante el set FLOW de Franky Rizardo. Hacia las 19:45, estalló un altercado a unos 10 metros del escenario. El gas se liberó en medio del caos, 15 personas necesitaron primeros auxilios, tres fueron enviadas a revisión médica adicional, nadie fue hospitalizado. El sospechoso, acusado de intentar robar un collar, huyó aprovechando la confusión. No se ha detenido a nadie.

La respuesta del Gashouder dice mucho sobre lo normalizado que se ha vuelto este tipo de incidente para las grandes salas holandesas: el personal cortó la música durante cinco minutos, confió en el sistema de ventilación para limpiar el aire en 15 minutos, y registró a todos a la salida. No se atrapó a nadie. Un portavoz del Gashouder lo resumió casi como rutina: "Tenemos un buen sistema de ventilación, así que en un cuarto de hora el aire de la sala queda completamente limpio." Es la frase de alguien que ya ha pasado por esto antes.

¿Cuántas salas se vieron realmente afectadas?

Al menos cuatro. El incidente del Gashouder fue, según NL Times, el cuarto ataque de la semana vinculado a un aerosol, tras dos incidentes el viernes por la noche en la fiesta de Audio Obscura en RAW Factory y la fiesta de elrow en Kromhouthal. Después llegó el SugarFactory, durante la fiesta de toda la noche de Adriatique y Awakenings: un asistente canadiense de 38 años contó que un ladrón le arrancó la cadena de oro del cuello y le roció algo directamente en la cara a corta distancia. "Sacó algo que parecía gas pimienta o lacrimógeno y me lo roció directamente en la cara", relató.

Un portavoz de la policía confirmó decenas de denuncias de robo de joyas a lo largo del festival, sin querer precisar una cifra exacta de incidentes con aerosol: "Es difícil decir la cifra exacta en este momento, porque la situación todavía puede cambiar."

"Sacó algo que parecía gas pimienta o lacrimógeno y me lo roció directamente en la cara."

¿Por qué pasa esto precisamente en el ADE?

El robo con aerosol no es nada nuevo en los clubes de Ámsterdam, ni en el ADE: la táctica explota exactamente las condiciones de una sala abarrotada. Nadie ve quién hace qué, el irritante químico desvía la atención mientras las manos del ladrón actúan, y una multitud de ese tamaño absorbe a un sospechoso en fuga en segundos. Lo llamativo en 2026 es la concentración: cuatro incidentes confirmados en una sola semana de cinco días, afectando tanto a una sala histórica como el Gashouder como a fiestas de circuito más reciente como la de Adriatique en Awakenings. No parece un hecho aislado, sino un modus operandi que un mismo grupo podría estar repitiendo en las noches más grandes del festival.

Ninguna de las cuatro salas ha anunciado detenciones. La policía no ha confirmado una cifra exacta ni ha vinculado formalmente los incidentes entre sí. Esa brecha, un festival de este tamaño con cuatro ataques con aerosol y ningún sospechoso identificado, es en sí misma la noticia para cualquiera que programe o trabaje en las grandes salas del ADE el próximo año.