¿Qué se quitó Andy Stott para hacer este disco?

Andy Stott construyó su reputación sobre el peso: la dub techno densa y subterránea de sus discos en Modern Love, como Luxury Problems o Faith in Strangers, música que parecía presionarte desde abajo. Para Late Loop, su primer álbum en cinco años, previsto para el 30 de octubre, hizo lo contrario. Quitó el bajo. Quitó el reverb. Se dejó una sola herramienta para la textura: un único delay.

Esto no es una frase de marketing, es una norma de producción, y se nota en lo directas y cortas que son estas ocho canciones frente al resto de su catálogo. La idea, según él mismo, era dejar de construir atmósferas y empezar a escribir canciones: melodía y voz por delante, la turbiedad fuera.

¿Quién canta, y por qué importa?

Cada tema de Late Loop está construido alrededor de una de las dos voces. Alison Skidmore canta para Stott desde Luxury Problems en 2012, una relación con una curiosa historia de fondo: fue su profesora de piano en Manchester cuando él era adolescente, décadas antes de pisar su estudio. Ella lleva cuatro temas aquí, incluido el tema titular y la apertura, «Cold Welcome».

La otra mitad es de Elaine Howley, cantante y productora de Cork, conocida por el grupo psicodélico The Altered Hours y su álbum solista The Distance Between Heart and Mouth, al que Boomkat llamó un futuro clásico. Es nueva en el mundo de Stott, y es ella quien lleva el primer adelanto.

Quitar el bajo y el reverb no hace más pequeño a un productor de dub techno. Hace que las dos voces sean imposibles de evitar.

¿Dónde se puede ver en directo?

Stott lleva el disco de gira con Carrier como apoyo en dos fechas en Estados Unidos: Miami el 2 de octubre y Carolina del Norte el 3 de octubre. Después toca en la Cité du Design de Saint-Étienne, como parte del festival Positive Education, el 6 de noviembre, con más fechas esperadas tras la salida del álbum.

Por qué importa

Un productor tan establecido suele volver fuerte, con un disco que reafirma el sonido que ya se le asocia. Stott hizo lo contrario: se quitó sus propias herramientas de firma y dejó que dos vocalistas llevaran el peso en su lugar. Para una escena de dub techno a menudo juzgada por lo pesada y turbia que puede sonar, es un argumento real a favor de la contención como declaración propia.

Qué opinamos

La restricción es la historia aquí, no la duración ni el ciclo de hype. Quitarle el bajo y el reverb a alguien cuyo catálogo entero se sostiene justo en esas dos cosas es una apuesta genuinamente interesante, y más atractiva que otro disco de regreso maximalista.