Axel Boman no necesitaba otro sello. Studio Barnhus, la estructura de Estocolmo que cofundó, lleva más de una década acogiendo sus discos sin problema. Si Axel Boman ha puesto en marcha discretamente un segundo proyecto este mes, no es porque Barnhus haya dejado de funcionar, sino porque quería un espacio pensado para algo distinto: colocar el arte visual exactamente al mismo nivel que la música.

¿Qué es Blurry, y por qué ahora?

Blurry se presenta como una plataforma multidisciplinar, no solo un sello discográfico. El director de arte suizo Laurenz Brunner da forma a su identidad visual desde el primer lanzamiento, algo que dice mucho sobre las prioridades de Boman: este sello se construye tanto alrededor de una estética y un ambiente como de un sonido. La carta de presentación llega en forma de proyecto conjunto con Superpitcher, el productor de Colonia afiliado desde hace tiempo a Kompakt, bajo el título «Tell It To The Mountain».

«Llevaba tiempo soñando con tener una plataforma donde experimentar con arte y música a la vez, y este álbum me pareció el proyecto perfecto para lanzarla», declaró Boman.

¿Cómo se convirtió una caminata a un glaciar en un álbum?

Esta historia es lo que distingue el lanzamiento de un simple comunicado. Boman y Superpitcher caminaron tres días hasta el glaciar sueco de Helags antes de grabar, exigiéndose física y mentalmente al punto de que, según sus propias palabras, agotamiento e inspiración se volvieron difíciles de distinguir. Ese viaje dio forma a los diez temas del álbum, incluido el sencillo de apertura.

https://axelboman.bandcamp.com/track/true-crime

«True Crime» salió el 11 de agosto como primer adelanto de la colaboración, y el álbum completo llegará el 25 de septiembre en plataformas digitales y en doble vinilo de 12 pulgadas.

¿Quién es Superpitcher, y por qué importa esta unión?

Superpitcher lleva dos décadas en Kompakt construyendo una reputación de house melódica y de desarrollo lento, que premia la paciencia. Boman, que dirige Barnhus mientras mantiene una carrera en solitario marcada por una house cálida y ligeramente descolocada, lo describió como alguien a quien considera «un maestro del suspense, la melodía, la repetición y el groove». Juntar ambos instintos se venía gestando desde hacía años, según Boman, y una caminata hasta un glaciar parece haber dado el empujón que faltaba.