La mayoría de festivales resuelven un cartel grande sumando escenarios: cuatro, seis, a veces una docena de carpas en paralelo para que nadie tenga que elegir. Basilar hace lo contrario. Su 5ª edición, en marcha esta semana en la Barragem da Queimadela, un embalse entre colinas a 8 km de Fafe, en el norte de Portugal, pone a todos los artistas en un único escenario y deja correr el reloj.
¿Por qué apostarlo todo a un solo escenario?
La descripción que da el propio festival de su formato es directa: más de 60 horas de programación musical repartidas en cuatro días, todo canalizado por un único sistema de sonido, una única pista, una sola línea continua de tensión que construir. No hay una segunda sala a la que escapar si un set no funciona, ni solapamientos que planificar. El jueves 10 de septiembre arranca a las 21:00 y llega hasta las 10:00 con Decka en directo junto a Luisa, Mareena & Zippo, Montero y Stranger. El viernes 11 retoma a las 18:00 y se extiende hasta las 10:00 de la mañana siguiente, con Anika Kunst, Rod, Ruman en directo, Sterac, Tasha & Stojche y Temudo.
Esa decisión de un único escenario también es una declaración sobre cómo trabajan los DJ. En un circuito de festivales construido a base de turnos de 60 o 90 minutos, un set se convierte en un resumen de éxitos: se llega al pico de energía y se sale antes de que la sala se enfríe. Basilar les da a sus artistas tiempo abierto, justo lo que los DJ de techno minimal y deep llevan años pidiendo a los festivales: espacio para construir un set de verdad, no una versión comprimida de uno.
¿Qué ocurre durante el maratón de 30 horas?
Los dos últimos días dejan de ser dos días separados. El sábado 12 y el domingo 13 de septiembre se fusionan en lo que el festival llama un maratón de 30 horas, de 18:00 el sábado hasta las 23:59 del domingo, sin cortar la música ni un momento. Marcel Dettmann lo encabeza, junto a Afra, DJ Red, Enko, Fadi Mohem, P.E.A.R.L., Richard Akingbehin, Salbany en directo, el dúo Substance & Vainqueur, Valody y Vil & Tauer.
El último día culmina en lo que el festival llama un maratón de 30 horas.
Para Dettmann, cabeza de cartel cuyo estilo forjado en Berlín se apoya en la repetición y una escalada lenta, tocar un turno extendido dentro de un arco de 30 horas es un trabajo distinto al de una hora en el escenario principal de un festival convencional: se trata menos de llegar con un pico ya preparado que de decidir en qué punto de esa larga noche colocar el suyo.
¿Quién más toca a lo largo de los cuatro días?
La programación se mantiene deep y tecno en lugar de buscar el cruce comercial durante todo el festival: Sterac y Ruman las dos primeras noches, Substance & Vainqueur y P.E.A.R.L. dentro del maratón, nada pensado para un resumen de festival, todo pensado para escucharse en horas, no en minutos. Esa coherencia, un solo género, un solo escenario, una programación continua, es la verdadera apuesta: Basilar cree que un evento más pequeño y de escenario único, sin ningún otro sitio al que ir, gana a uno grande multiescenario donde la sala se reinicia cada hora.



