¿Qué es el BM-14M y por qué importa?

El Moogerfooger MF-104M fue uno de los grandes delays analógicos, una caja de bucket-brigade que Moog descatalogó hace años y que hoy cambia de manos por más de 1.000 euros, cuando aparece. Behringer lo ha reconstruido como el BM-14M y lo ha puesto en la estantería por 119 euros. No es una errata. Esas repeticiones cálidas, difuminadas y algo inestables que los productores perseguían en el mercado de segunda mano son ahora un capricho barato, y la unidad por fin se distribuye en Europa tras las primeras remesas de finales del año pasado.

Sobre el papel es una copia fiel. Hasta 800 ms de delay analógico de verdad, un LFO de seis formas de onda para movimientos tipo chorus y flanger, tap tempo, una etapa de drive, control de los parámetros por CV, MIDI completo y un insert de feedback para colar otros pedales o un sintetizador entero en el lazo de regeneración. Esa última función es la que convierte un delay en un instrumento.

¿Cuánto se acerca de verdad al Moog?

Mucho, pero no del todo. Behringer cambió los chips bucket-brigade Panasonic originales por reediciones de CoolAudio, y en las pruebas comparadas el BM-14M sigue al Moogerfooger casi exactamente en uso normal. Donde se separa es en los extremos: lleva el feedback a la autooscilación y persigue el caos chillón y glitcheado por el que se quiere al MF-104M, y el clon es algo más manso, algo menos vivo. El analista Starsky Carr fue tajante: no es una copia perfecta.

La pregunta no es si suena idéntico. Es si ese último diez por ciento vale diez veces el precio.

Para la mayoría de quienes hacen house y techno, donde el delay se asienta en el groove en lugar de chillar por encima, la respuesta es evidente. Es esa clase de herramienta que antes era un lujo y ahora es una línea en un pedalboard de principiante.

¿Homenaje o vampirismo?

Ese debate no termina nunca, y Behringer sigue alimentándolo. El BM-14M cierra la primera serie de recreaciones Moogerfooger de la marca, junto a los clones del phaser, el filtro, el ring modulator y el filter bank. Moog ya no fabrica los originales, así que nadie pierde ventas con un producto actual, y los circuitos copiados son antiguos. Aun así, ver reaparecer un diseño boutique adorado a una décima parte del precio escuece para quienes pagaron la tarifa completa. El contraargumento es igual de fuerte: un efecto clásico que quedó fuera del alcance de una generación vuelve a estar al alcance, y así es como se difunden las herramientas.