Carl Cox ya pinchaba techno antes de que nacieran la mayoría de los compradores de boleta de Ritvales. El 31 de octubre, el DJ de 64 años, nacido en Melbourne, curará en solitario todo el escenario Vortex del Parque Norte, en Medellín, Colombia: la primera vez que Ritvales entrega un escenario completo a un solo artista. Según JamBase, viene confirmado junto a Sven Väth, el padrino del techno de Fráncfort, cofundador de Cocoon y figura de la escena clubber alemana desde comienzos de los años 80, formando ambos las cabezas de cartel de lo que el medio describe como el festival electrónico al aire libre más grande del país.

Cox fue el primer nombre anunciado, el 6 de junio, con la venta general abriendo esa misma semana, según Infobae Colombia. Su set lo presentan los organizadores como un recorrido de carrera apoyado en décadas de residencias en Ibiza y otros destinos, no un paso rápido encajado entre nombres más taquilleros. Väth ancla la noche del sábado junto a él, en un cartel que también incluye a Paul van Dyk, Adam Beyer, Dubfire y Seth Troxler, según el desglose día por día de Canal Trece. Oliver Heldens toca el domingo, en una programación que por lo demás se inclina hacia el house, el techno y el afro-tech.

¿Por qué importa que un festival nacido en 2014 esté booking a la vieja guardia del techno?

Durante más de una década, los festivales electrónicos más grandes de América Latina construyeron sus cabezas de cartel alrededor del EDM masivo, artistas capaces de llenar un escenario principal con un estribillo, no con una lección de mezcla. El propio Ritvales, según El Colombiano, ya había traído a Charlotte de Witte, Adam Beyer, Above & Beyond y Jamie Jones, y reclama más de 50.000 asistentes desde su lanzamiento en 2014. Pero poner a Cox y a Väth, dos artistas cuya carrera empezó antes de que existieran la mayoría de los festivales de música electrónica, en lo más alto del cartel, es una señal distinta. Dice que el mercado puede sostener una noche construida sobre la técnica de mezcla y décadas de conocimiento de discos, no solo sobre caídas.

Se espera que su selección refleje décadas de experiencia en la escena electrónica global, forjadas en residencias en capitales de la música electrónica como Ibiza.

No es una apuesta pequeña para un promotor. Cox y Väth cobran cachés acordes a su estatus en Europa y Estados Unidos, y bookear a ambos en el mismo cartel, en el mismo país, indica un promotor confiado en que el mercado regional ya alcanzó ese nivel, también en lo económico.

¿Qué dice esto sobre el lugar de Colombia en el techno global?

Medellín lleva años construyendo su reputación como ciudad electrónica, pero sobre todo como parada de giras, no como el lugar donde las figuras fundadoras del género anclan una fecha insignia. El Colombiano enmarca la edición 2026 explícitamente como una forma de posicionar a Medellín entre los principales epicentros electrónicos de la región, con Ritvales mirando a expandirse a otros mercados latinoamericanos y estadounidenses mientras mantiene a Medellín como base. Conseguir a Cox para una toma de control completa de un escenario, y no un simple set invitado, es el tipo de contratación que durante años solo recibían festivales europeos o norteamericanos con décadas de capital de marca detrás.

El cartel conserva de todas formas su lastre comercial: la línea trance de Paul van Dyk y el sonido más masivo de Oliver Heldens están ahí para vender boletas. Pero la cima del cartel, y el relato que la rodea, le pertenece a la primera generación del techno.