¿Qué acaba de pasar en el RAW-Gelände?

El Cassiopeia tiene unas dos semanas para recoger. El director Florian Falkenhagen explicó a la emisora berlinesa rbb24 que el club recibió un aviso de desalojo después de que el propietario del RAW-Gelände, el grupo Kurth, abandonara las conversaciones sobre el futuro del complejo de Friedrichshain. El plazo vence a finales de junio. El propietario acusa a los inquilinos de impagos y de usar el espacio más allá de lo pactado, algo que los gestores niegan.

¿Por qué esto va más allá de un club?

No es solo una pista de baile. El Cassiopeia sostiene la llamada L sociocultural del RAW, una hilera de clubes, talleres de artistas, un rocódromo y un skatepark que, según los gestores, da vida a más de 80 proyectos. El Cassiopeia es el pulmón económico de buena parte de ese tejido, así que un desalojo inmediato no solo cerraría la sala: empujaría al club directo a la quiebra y se llevaría por delante al resto. El propio RAW-Gelände es un antiguo taller de reparación de la Deutsche Reichsbahn, activo de 1867 a 1994, convertido tras la caída del Muro en uno de los espacios culturales que definen Berlín.

¿Se puede salvar de verdad el club?

Lo más indignante es lo cerca que estuvo el acuerdo. Un compromiso sobre la mesa habría asegurado los alquileres de los clubes durante 30 años a cambio de dar luz verde a viviendas en parte del terreno. El grupo Kurth se levantó de la mesa antes de firmar. El Senado de Berlín y el distrito de Friedrichshain-Kreuzberg han criticado en público la maniobra y quieren sentar a todos otra vez. El Cassiopeia, por su parte, ha puesto en marcha una petición y organiza una protesta en lugar de hacer las maletas.

Solo una cosa: no nos rendimos.