¿Cómo se convierte una barbacoa de patio trasero en el festival house más longevo del mundo?

En 1990, un grupo de amigos organizó una barbacoa detrás del Museum of Science & Industry, en el South Side de Chicago. Treinta y seis años después, aquella misma reunión es el Chosen Few Picnic & Music Festival y, según el propio festival y la prensa de Chicago, es el evento más longevo del mundo dedicado por completo a la música house. El sábado 11 de julio de 2026 vuelve al Jackson Park para su 36ª edición consecutiva, sin haber pasado nunca por el lavado de cara corporativo que suele alcanzar a un festival de esta edad.

Lo que nunca cambió es quién lo dirige. Wayne Williams y su hermanastro Jesse Saunders construyeron el pícnic a partir de aquella primera reunión, y siguen siendo ellos quienes están detrás de los platos hoy, junto a Terry Hunter, Alan King y el resto del equipo original de los Chosen Few. El pícnic reúne ya a más de 40.000 personas cada verano en Jackson Park, y el expresidente estadounidense Barack Obama figura entre los nombres que han pasado por allí y lo han respaldado a lo largo de los años. Chicago lo apoda el "Woodstock de la house", menos por el tamaño que por el ambiente: es como una reunión familiar que, de paso, tiene un equipo de sonido serio.

¿Por qué pesa más el nombre de Jesse Saunders en el cartel que cualquier cabeza de cartel?

Porque Saunders no es un invitado contratado para el fin de semana: es una de las personas que inventó el género que este pícnic celebra. Su single de 1984 "On and On", construido sobre una Roland TR-808 y escrito junto a Vince Lawrence, está ampliamente reconocido como uno de los primeros discos house prensados en vinilo, el que ayudó a convertir un truco de DJ chicagüense en un género con nombre propio. Cuando Saunders y Williams tocan en el pícnic, no es un pase nostálgico. Es la materia prima que todavía mueve el engranaje.

El cartel de este año se apoya en esa misma herencia. Junto a los fundadores, 2026 suma a Barbara Tucker, Curtis McClain (la voz de "Move Your Body"), DJ Jazzy Jeff y DJ Slugo: deep house, voces disco-soul y clásicos de Chicago comparten el mismo escenario que construyeron los fundadores. Nadie necesitó una cabeza de cartel EDM para llenar el aforo.

Treinta y seis años seguidos, y el festival house de Chicago todavía no necesita el permiso de un gestor de fondos para montar la fiesta.

¿Por qué un pícnic de barrio sigue convocando a más gente que los festivales que ahora son del capital privado?

Porque nunca vendió lo que lo hacía funcionar. Basta con mirar dónde está la industria de festivales en 2026: marcas propiedad de Superstruct y su estructura financiada por KKR, entradas de precio dinámico que cambian de valor mientras el fan sigue en la página de pago, y una lista de festivales que cierran aplastados por costes que el público ya no estaba dispuesto a pagar. Frente a eso, un pícnic de 36 años que sigue programado, dirigido y pinchado por la gente que lo creó, con una entrada que jamás necesitó un algoritmo de subida de precios, no es nostalgia. Es la prueba de que el modelo que el capital privado insiste en sustituir todavía funciona, en la ciudad que de verdad inventó el género que todos los demás intentan ahora monetizar.