¿Qué mantuvo realmente cerrado al Club 77 durante cuatro meses?
Club 77 cerró sus puertas el 13 de abril de 2026, y el motivo nunca fue un misterio: la sala en sótano de Darlinghurst obtuvo una subvención Sound NSW «Venue Upgrade Grant» y la usó para reconstruirse en torno a la accesibilidad. La lista es larga: un elevador en la entrada para sillas de ruedas, 1,5 metros de espacio de giro en toda la sala, una barra más baja, baños accesibles, señalización en braille y táctil, y chalecos hápticos para que el público sordo o con baja audición sienta el set en vez de solo escucharlo. La propia cabina de DJ ahora es retráctil, pensada para que un DJ en silla de ruedas pueda mezclar desde ahí. El dueño y director musical Dane Gorrel lo resumió sin rodeos al anunciar las obras: «Todo el mundo debería poder vivir la música en directo en un entorno accesible, inclusivo y seguro.»
¿Por qué tardó más de lo prometido?
Esto es lo que el Club 77 no puso en su comunicado: cuando se anunció el cierre, la reapertura estaba fijada para el 4 de junio. Esa fecha pasó y la sala seguía a oscuras. Hubo que esperar al 13 de julio, cuando Resident Advisor confirmó la fecha real, para tener por fin una respuesta firme: jueves 30 de julio, puertas de 18:00 a 3:00. Ni el Club 77 ni RA han explicado qué provocó ese retraso de siete semanas, y no vamos a inventar un motivo. Lo confirmado es más simple y, para una sala que ya sobrevivió a las lockout laws y a una pandemia, dice más: reabre, con fecha real y cartel real.
¿Quién toca de verdad, y por qué importa esa elección?
Ningún nombre importado para vender entradas. El cartel de la reapertura son Rydeen, la selectora de Sídney detrás del programa Saturday Sunset de FBI Radio, y sovblkpssy, que organiza las warehouse parties queer de la ciudad y mezcla techno percusivo con breaks y bass. Ambas ya tienen historia en la cabina del Club 77. Ya hay más noches confirmadas hasta agosto, incluidos sets del residente histórico Mike Who. Elegir de su propia cantera en vez de comprar un nombre grande dice mucho sobre lo que esta sala busca ser tras las obras: el mismo club, no un relanzamiento con mejores rampas.
«Va a cambiar por completo quién puede ser contratado, quién puede asistir y, en última instancia, quién puede aportar a la cultura.» (Riana Head-Toussaint, Aquenta, Crip Rave Theory)
¿Qué significa esto para la escena de Sídney?
La escena underground de Sídney lleva más de una década encajando golpes: las lockout laws de 2014 impusieron el último ingreso a la 1:30 y el último trago a las 3:00 en todo el centro y en Kings Cross, y vaciaron el comercio nocturno de la ciudad. El propio Gorrel se hizo cargo de la licencia del Club 77 en 2018, en plena resaca de esa política. Los costos de licencia y de seguros han seguido cerrando salas desde entonces, mucho después de que las lockout laws se relajaran oficialmente. Una sala con 25 años que decide cerrar cuatro meses por voluntad propia, con una subvención pública de accesibilidad, y que vuelve con su identidad intacta en lugar de bajar la persiana, es el desenlace menos habitual de esta historia.



