¿En qué consiste realmente la «trilogía industrial»?
Curses, el proyecto dark disco y EBM del productor Luca Venezia, nacido en Nueva York y afincado en Berlín, ha pasado cinco años construyendo uno de los proyectos de archivo más obsesivos de la música de club underground. La serie Next Wave Acid Punx, publicada por Eskimo Recordings, se cerró este junio con su tercer y último capítulo, Next Wave Acid Punx TROIS, una caja de 46 temas en tres vinilos (o tres CD) que Venezia presenta como una trilogía industrial.
El primer volumen se inclinaba hacia el new beat, ese híbrido electro-techno ralentizado nacido en Bélgica a mediados de los años ochenta. El segundo profundizaba en el dark wave y el post-punk, el sonido de guitarras y cajas de ritmos de esa misma década. TROIS cierra el círculo justo donde todo empezó a virar hacia la rave: proto-techno, EBM y cortes italo que trazan el momento en que la música industrial se convirtió en música de pista, narrado a través de las escenas de España, Bélgica, Alemania, Italia, Estados Unidos y Reino Unido.
Parte de la búsqueda roza el trabajo de detective. Para conseguir los derechos de «Jet Harris Tecno Dub» de Megabeat, un grupo español ligado a la escena de la Ruta del Bakalao valenciana, Venezia cuenta que tuvo que recurrir a intermediarios, con un español muy limitado, para localizar a un trío prácticamente desaparecido de internet. Ese tipo de trabajo de campo es lo que separa un recopilatorio nostálgico de un documento de verdad.
¿Por qué dice Curses que su sonido viene del punk y no de la techno?
Venezia creció en un loft de Tribeca, cantó gospel en la Professional Performing Arts School (junto a una jovencísima Alicia Keys) y descubrió la música electrónica a través del punk y el hardcore antes de tocar siquiera una caja de ritmos. Cita a Front 242, Ministry, Fugazi y Sonic Youth como influencias fundacionales, junto a DJ Shadow, Boards of Canada y Aphex Twin.
«Siempre tuve un enfoque punk de la música electrónica, porque yo vengo originalmente de las bandas», cuenta a Groove.
Lo remonta directamente a su primera rave, en el Metropolis Club de Queens, a los 13 o 14 años. «La energía era la misma que en los conciertos punk, solo que en un contexto completamente nuevo», afirma. Por eso Next Wave Acid Punx se lee menos como un ejercicio de género que como una genealogía: el EBM, el industrial y el new beat como verdaderos antecesores de la techno, no como una simple nota a pie de página.
¿Qué prepara ahora Luca Venezia?
Cerrar la trilogía no significa frenar. Venezia dirige su propio sello, Ombra International, fundado en 2016, y sigue publicando material como Tutto Vettro, un proyecto junto a Mala Ika; su tema «Eternal» se inspira en «Children» de Robert Miles. Cuenta a Groove que ahora mismo observa las escenas rave de Bogotá y Tiflis para intuir lo que viene después, el mismo instinto que lo llevó a rebuscar en Valencia y Amberes de los años ochenta para esta trilogía.
La melancolía, dice, no es una debilidad en ese trabajo.
«Para mí, la melancolía nunca es una carga. Al contrario, agudiza la mirada sobre el mundo y hace posible la creatividad.»



