¿Qué están haciendo realmente DJ Mag y JUBEL?

DJ Mag se ha unido al promotor londinense JUBEL para lanzar FOR THE DANCEFLOOR, una serie de fiestas construida enteramente alrededor de las salas grassroots, en lugar de los acuerdos de patrocinio que normalmente ponen el logo de una revista especializada junto a un megafestival. La primera cita fue el viernes 5 de noviembre en The Carpet Shop, la sala de 200 personas instalada bajo un arco de ferrocarril en Peckham y gestionada por el equipo de Corsica Studios. Demi Riquísimo, al frente del sello Semi Delicious y conocido por leer la sala en lugar de pinchar un set preprogramado, encabezó el cartel junto a Amaliah y Jive Talk, mientras JUBEL se ocupaba de la barra y regalaba cerveza mientras hubo existencias. Las entradas eran gratuitas, el aforo mínimo, y esa escasez es precisamente la idea: se buscó recrear la sensación que hizo valiosas a estas salas en primer lugar.

¿Puede una serie de fiestas resolver de verdad la crisis de las salas grassroots?

Aquí está la parte incómoda. Las salas grassroots británicas no están cerrando porque nadie las quiera, están cerrando porque las cuentas no salen: alquileres comerciales que superan con creces lo que una sala de 200 personas puede facturar en un viernes, una fiscalidad que todavía no distingue de verdad una discoteca de una tienda de cadena, revisiones de licencia donde una queja por ruido basta para recortar el horario, y una recuperación pospandemia que nunca llegó del todo. Nada de eso se mueve con una noche de marca y cerveza gratis. Una sala llena genera buena caja en la barra y un buen titular, no una rebaja del alquiler ni una exención fiscal. Si FOR THE DANCEFLOOR se queda en un evento único, es una bonita foto para una revista que, por lo demás, solo comenta la crisis desde la barrera.

¿Qué haría falta para que esto fuera algo más que un gesto?

DJ Mag ha dejado entrever que el formato podría extenderse a otras salas underground londinenses si esta primera noche funciona, y ese es justo el detalle que hay que vigilar. Una fiesta aislada es relaciones públicas. Una serie recurrente que de verdad traslade dinero de entradas y barra a las salas de forma continuada, que pague como se debe a los DJ en gira y a los residentes en vez de venderles la visibilidad como cachet, y que use el alcance de DJ Mag para empujar las campañas y recaudaciones de las propias salas, eso sí se convierte en apoyo estructural y no en una nota de prensa con un flyer adjunto. La escena tiene todas las razones para querer que esto funcione. Y también todas las razones para exigirle a DJ Mag que no se quede en una sola noche.