Donner aprovechó Beijing Modular 26 para confirmar lo que una ficha anónima en Amazon dejaba entrever en agosto: un sampler portátil llamado Sample Boy, moldeado con el mismo estilo compacto y colorido del OP-1 de Teenage Engineering. Logan, de Donner, mostró en persona un prototipo funcional: el hardware casi terminado, el software todavía en desarrollo, sin precio ni fecha firme más allá de un vago «2027».

Qué lo convierte realmente en un sampler y no en otra groovebox más

La función estrella es el origen del sonido. El Sample Boy capta desde la entrada de línea, su micrófono interno, audio USB, o un modo de resampleo interno tipo cinta que registra lo que ya está sonando dentro del aparato, el mismo flujo de trabajo que convirtió el modo tape del OP-1 en un clásico de culto para capturar el accidente feliz en lugar de la toma perfecta. Una vez captado, el sonido pasa por efectos de entrada (filtro, EQ, compresor, distorsión) antes de guardarse en memoria a 48kHz/24 bits, con 480 segundos de capacidad en estéreo o 960 segundos en mono. A partir de ahí, se pueden fijar puntos de inicio y fin a mano o dejar que el aparato corte automáticamente, y luego hacer zoom y ajustar cada fragmento.

¿Es un instrumento de verdad o solo una demo técnica?

La superficie de control sugiere que Donner apunta a una herramienta real para tocar en vivo, no solo a una ficha de especificaciones: 16 botones retroiluminados que también funcionan como pads de corte, cuatro encoders codificados por color y seis puntos táctiles para el diseño sonoro, una rueda jog y un crossfader junto a un D-pad y teclas de función. Un secuenciador de 7 pistas, altavoz y micrófono integrados, MIDI y sync de entrada/salida, audio USB y una ranura microSD completan una ficha que suena a respuesta directa para quien ve el OP-1 o el OP-Z fuera de su alcance. La polifonía tope es de 32 voces, suficiente para arreglos basados en capas de samples sin que el aparato se ahogue.

Donner lleva años persiguiendo el lenguaje de diseño de Teenage Engineering a una fracción del precio, y el Sample Boy es hasta ahora la versión más lograda de esa apuesta.

¿Por qué esperar hasta 2027?

El propio planteamiento de Donner, hardware casi listo, software aún en proceso, es revelador. Un sampler vive o muere por su firmware: la lógica de corte, la sensación del secuenciador, lo permisivo que resulte el modo cinta. Apresurar esa parte es la forma más segura de que un aparato de gama accesible salga al mercado con fama de inacabado.