¿Quién inventó de verdad el remix?

Antes de que existiera la palabra, antes de que un DJ pinchara una segunda copia de un disco, alguien en Kingston desmontaba un tema de reggae ya terminado en la mesa de mezclas y lo reconstruía como otra cosa. Ese alguien, casi siempre, era King Tubby, junto a Lee "Scratch" Perry, Prince Jammy y Scientist. Quitaban la voz, ahogaban la caja en reverberación, soltaban el bajo y dejaban que el eco se perdiera en el vacío. El nuevo libro de David Katz le pone nombre a ese gesto: el nacimiento de la cultura del remix.

La idea que hay debajo es la que mueve toda la pista moderna. Una grabación no es un objeto cerrado, es materia prima. Se puede desnudar, versionar, reconstruir, y esa reconstrucción es un disco por derecho propio. Katz habla del nacimiento de la versión, y una vez que lo escuchas así, la consola deja de ser el lugar donde se terminan los temas para convertirse en un instrumento más.

¿Por qué esta historia es también la de la house y el techno?

Todo lo que hace un DJ o un productor cuando remezcla, edita, lleva un tema a dub o graba un dubplate se inventó antes aquí. El drop, el largo pasaje instrumental, la voz que asoma una sola vez y desaparece, la cola de reverberación que se siente en el pecho: el dub llegó ahí décadas antes que el club. Cuando un productor de techno construye un tema como un esqueleto de bombo, espacio y delay, eso es lógica dub. Cuando un edit house reduce un disco disco al hueso y deja respirar la reverberación, ese es el gesto de Tubby, traducido.

Sin el dub no habría ni hip-hop ni house. El libro convierte ese linaje en su columna vertebral, no en una nota al pie.

El sonido no se quedó en la isla. Viajó con la diáspora jamaicana: hasta Nueva York a través de figuras como Lloyd "Bullwackie" Barnes, y hasta el Reino Unido con Dennis Bovell, Mad Professor y Adrian Sherwood, donde el post-punk se lo tragó entero antes de pasárselo a las pistas que vinieron después.

¿Qué aporta el libro que una playlist jamás dará?

Katz ha dedicado su carrera a escribir sobre reggae, y Dub Revolution lo demuestra. Sitúa la música dentro de la presión política y cultural de la que salió, no como anécdota sino como la razón misma de su forma. Hay entrevistas con quienes estuvieron en la sala. Es una historia para quienes ya aman estos discos y quieren saber cómo se hizo realmente el truco, y quién lo hizo.