¿Qué han firmado exactamente fabric y St Paul's Cathedral?
fabric, el club de Farringdon que lleva desde 1999 marcando el rumbo del techno y el bass británicos, ha firmado un acuerdo de cuatro años (2026-2030) que lo convierte en socio exclusivo de la programación musical contemporánea de St Paul's Cathedral. El acuerdo formaliza una relación que empezó sin hacer ruido: fabric ya había llevado a RY X a la catedral en 2023 y a Patti Smith en 2024, dos conciertos puntuales bajo la cúpula. Ahora ya no es un favor aislado, es un contrato.
El primer evento de este nuevo acuerdo llega el 29 de octubre de 2026: un concierto sentado de The Cinematic Orchestra, con Patrick Watson, Heidi Vogel, Elliott Skinner y Kathleen Frances en las voces, Marcus Gilmore a la batería, Vinicius Cajado al bajo y Al MacSween a los teclados. Es la primera fecha de la banda en Londres desde 2024, y la primera vez que Watson se reencuentra con el grupo en la ciudad desde el concierto «Ma Fleur» en el Barbican en 2007.
¿Por qué un club nacido en la pista de baile programa una catedral?
fabric lleva nueve años reconstruyendo su reputación desde que el ayuntamiento de Islington le retiró la licencia en 2016 tras dos muertes vinculadas a las drogas en el local; reabrió en enero de 2017, y solo después de una campaña pública respaldada por la recién creada figura del «night czar» de Londres. Un acuerdo exclusivo de cuatro años con uno de los edificios religiosos más reconocibles del planeta dice justo lo contrario: ya no es un club luchando por sobrevivir, sino un promotor con la credibilidad institucional suficiente para llevar una programación patrimonial.
El cofundador de fabric, Cameron Leslie, lo plantea como un salto, no como el siguiente paso lógico: «Es un encuentro extraordinario e inesperado entre dos partes muy distintas de Londres, y estamos deseando construir sobre el éxito de los eventos que ya hemos celebrado, creando algo realmente especial y a la altura de este espacio increíble.» La directora de Participación de Visitantes de St Paul's, Sandra Lynes Timbrell, lo describe como «una programación de conciertos excepcionales cuidadosamente seleccionados.»
«Es un encuentro extraordinario e inesperado entre dos partes muy distintas de Londres.»
Cameron Leslie, cofundador de fabric
¿Por qué el acuerdo ya genera polémica?
Todos los conciertos del acuerdo serán sentados, según la catedral, pensados para su acústica y no para el baile. Eso no ha frenado las críticas. La Nelson Society, que representa a los descendientes de Lord Horatio Nelson, enterrado en la cripta de la catedral, ha calificado el acuerdo de «un insulto profundo» a su memoria y a la de otras figuras nacionales conmemoradas en St Paul's. Su presidente, Peregrine Hood, va más allá: «¿Ya no queda nada sagrado? Qué triste reflejo de dónde están hoy la integridad espiritual y el cristianismo.»
El alcalde de Londres, Sadiq Khan, se puso del otro lado, llamando a fabric y St Paul's un «dúo icónico» que ofrece «una experiencia única que combina música de clase mundial con uno de los lugares más importantes de Londres.» Entre esas dos reacciones está la verdadera historia: un espacio sagrado que monetiza su acústica y su dirección, y un club que apuesta su nombre a que puede soportar el escrutinio que viene con eso.



