Esta noche se cierran las puertas por última vez en una de las instituciones nocturnas más importantes del Algarve. LICK, en Boliqueime, entre Albufeira y Vilamoura, lleva desde 1990 atrayendo multitudes cada verano bajo un nombre u otro. Después de esta noche, se acabó.

¿Qué es lo que realmente termina esta noche?

La sala abrió en 1990 como Kadoc, el nombre que generaciones de clubbers del Algarve todavía usan primero cuando hablan de ella. Se convirtió en LICK en 2017, un cambio de marca que mantuvo la escala del local (tres salas, terrazas amplias, un escenario principal para 600 personas) pero afinó la programación hacia la house y la techno. Treinta y seis años es una permanencia rara para una sala de un solo local, sobre todo un negocio que depende de unos pocos meses de temporada turística para cerrar el año. El cierre de LICK se confirmó ya en mayo, cuando la sala avisó a sus seguidores de que ese verano sería el último, y aprovechó los meses siguientes para construir una temporada de despedida en lugar de simplemente apagar el cartel.

¿Por qué confiarle la última noche a Paco Osuna?

Paco Osuna construyó su carrera precisamente sobre el tipo de tech house que LICK privilegió en sus últimos años, y para la fiesta de cierre el DJ barcelonés trajo hasta Boliqueime su propio concepto Now Here, nacido en Ibiza, en lugar de limitarse a pinchar un set más. El cartel a su alrededor, Ilario Alicante, Rafa Barrios y Javi Reina, parece pensado para una despedida de verdad, no para un sábado cualquiera. Todo el evento está coproducido con FABRIK de Madrid, lo que sugiere que LICK apostó por el tirón de fuera para su última temporada, sabiendo que no tendría otra oportunidad de llenar la sala. La apuesta funcionó: a las 11 de la noche la sala ya rondaba el 80% de aforo antes de que sonara el primer tema, con entrada general desde 30 euros y mesas que llegan hasta los 2.000.

¿Qué pierde el Algarve cuando LICK se apaga?

Ninguna nota de cierre, ni ninguna de las fuentes de este artículo, explica por qué LICK cierra para siempre, ya sea por el contrato de alquiler, el terreno o simple economía, y nada aquí debe leerse como una suposición sobre un motivo que nadie ha dado. Lo que sí es seguro es lo que pierde el mapa del Algarve: una sala de gran formato con tres ambientes que animaba los veranos de la región desde antes de que naciera la mayoría de los cabezas de cartel de su última noche, y una de las pocas salas de la zona pensada específicamente para la house y la techno, en lugar del circuito pop y reggaetón de las franjas turísticas.

Los organizadores han descrito la programación de cierre como el último capítulo de una sala que ayudó a convertir al Algarve en un destino para la música electrónica y el clubbing internacional.