¿Qué argumenta realmente GEMA contra Suno?
GEMA, la sociedad alemana que gestiona los derechos de ejecución pública y reproducción mecánica de compositores y editoriales, demandó a Suno en Múnich el 21 de enero de 2025. Su planteamiento es concreto: Suno habría entrenado con grabaciones protegidas sin licencia, y lo que genera la herramienta reproduciría esos originales lo suficiente, en melodía, armonía y ritmo, como para constituir reproducciones no autorizadas y no obras nuevas. Esa distinción importa legalmente: el derecho alemán y europeo no tiene un equivalente exacto al fair use estadounidense. GEMA se apoya en la excepción europea de minería de textos y datos, pensada para la investigación y no para entrenar un producto comercial que compite con las obras de las que se nutrió, además de argumentos más clásicos de reproducción.
¿Qué ocurrió cuando la jueza le dio al play?
El 9 de marzo de 2026, en una audiencia en la sala 270 del Justizpalast, la jueza Elke Schwager hizo sonar seis canciones frente a sus versiones generadas por Suno: «Rasputin» y «Daddy Cool» de Boney M., «Forever Young» y «Big in Japan» de Alphaville, «Atemlos» de Kristina Bach y «Mambo No. 5» de Lou Bega. Ambas partes coincidieron en cómo Suno consiguió los originales, mediante stream-ripping de vídeos de YouTube, saltándose las protecciones técnicas de la plataforma. El desacuerdo estaba en qué demuestra ese acceso. Para GEMA, el parecido de las versiones generadas con los originales demuestra que las obras sobreviven, en una forma utilizable, dentro de los parámetros del modelo, y no solo como residuo estadístico. El tribunal aplazó su veredicto del 12 de junio al 31 de julio: cinco semanas de retraso en un caso tan seguido es en sí misma una señal de que la sala está sopesando algo importante.
¿Por qué importa un veredicto de Múnich más allá de Alemania?
Porque todavía no existe ninguno. Ningún tribunal europeo se ha pronunciado de frente sobre si un generador de música con IA necesita una licencia para entrenar con canciones protegidas, y la 42.ª Sala Civil de Múnich está a punto de ser la primera. Un fallo contrario a Suno le daría a cada sociedad de gestión de la UE, no solo a GEMA, un modelo para obligar a las plataformas de IA a negociar antes de operar legalmente en el continente. La noticia llega además semanas después de que TTH revelara registros internos filtrados que mostraban a Suno extrayendo contenido de YouTube Music, Deezer, Genius y Pond5 mucho más allá de lo que había declarado (16 de julio de 2026), y el mismo mes en que Universal y Sony piden a un tribunal federal de Boston sumar 61.026 grabaciones a su propia demanda contra Suno, una reclamación que en teoría podría superar los 9.000 millones de dólares bajo el tope estadounidense de 150.000 dólares por obra, frente a unos 84 millones sobre la demanda original de 560 canciones. Múnich no sienta jurisprudencia en Estados Unidos. Pero que un tribunal europeo fije una obligación de licencia en una sentencia vinculante, y no en un acuerdo negociado puertas adentro, es justo el desenlace que la industria de la música con IA lleva dos años intentando evitar.



