¿Qué construyó GForce en realidad?
GForce lleva años haciendo versiones de software bendecidas por las marcas, sobre todo de Oberheim. Ahora tiene la que muchos productores querían: un Prophet-5 oficial, licenciado por la propia Sequential. Es el primer plug-in autorizado del polisintetizador de 1978, y GForce hizo lo poco vistoso: modelar las tres revisiones del hardware, las primeras Rev1 y Rev2 con sus chips SSM y la posterior Rev3 con filtros Curtis. Las diferencias son sutiles y reales, y tener las tres en una misma ventana es lo que quien posee la máquina nunca tiene.
¿Qué añade respecto al original?
Mucho que la caja de 1978 ni soñaba. Hay MPE completo: el instrumento responde al tono y a la presión nota a nota de los controladores actuales. Una arquitectura de dos capas permite apilar dos Prophets en un mismo patch, para splits y unísonos gordos. Lee los Ableton Live Tuning Systems para quien trabaja fuera del temperamento igual. Y reúne 460 efectos nuevos junto a los 38 presets de fábrica originales, con ocho tipos de efectos integrados, del chorus y el phaser al delay y la reverb. Funciona como autónomo o como AAX, VST2, VST3 y AU en Mac y Windows.
¿Merece la pena para los productores de house?
El Prophet-5 es uno de los sonidos sobre los que se construyó la house, esos pads y bajos redondos, algo desafinados, que se asientan bajo un tema sin pelearse con él. Tenerlo en un portátil por 69,99 libras de lanzamiento, con los filtros modelados de verdad y no aproximados, es algo serio. Remi Engelen, de GForce, lo resume sin rodeos: el factor más importante para captar las sutilezas de una máquina es pasar de verdad tiempo con esa máquina.
Tres revisiones, MPE y doble capa, por el precio de una noche de fiesta. El hardware sigue sonando glorioso; pero tu alquiler ya no depende de él.



