HAAi no hace secuelas a medias. Un año después de «HUMANiSE», que miraba con recelo la IA y la vida digital, la productora australiana afincada en Londres vuelve a Mute con «DIGITiSE», previsto para el 9 de octubre, y esta vez arrastra las mismas inquietudes hasta la pista de baile en lugar de dejarlas en los auriculares.
La apuesta de HAAi es concreta: diez temas construidos a partir de lo que aprendió tocando sets de club extendidos, no desde un encargo de estudio. El tema que da título al disco, ya publicado y con su colaborador habitual Pat Alvarez, deja clara la intención: algo entre house, bass desbordado y ese club music fronterizo que le ha dado reputación desde sus inicios en Boiler Room.
¿Por qué importa tanto el elenco de colaboradores?
Aquí es donde «DIGITiSE» se gana su lugar como historia, no solo como lanzamiento. Junto a nombres habituales como Pat Alvarez, ILA y Kaiden Ford, HAAi sumó a Echonomist y Skybreak por primera vez, al poeta y músico James Massiah para partes habladas, y sobre todo a Cantoalegre, un coro infantil de Medellín, Colombia. Ese coro no es un feature decorativo añadido al final: la misma grabación que cerraba «HUMANiSE» reaparece al abrir «DIGITiSE» en un tema llamado «RE-HUMANiSE», haciendo que los dos discos se lean como un solo argumento continuo en vez de un álbum y su remezcla.
«DIGITiSE» trata la pista de baile como el antídoto a la división que generan la IA y la tecnología, ha dicho HAAi sobre el concepto del disco.
¿Es solo «HUMANiSE» con más ritmo?
No, y ahí está la clave del proyecto. «HUMANiSE» era el disco más distópico y textural. «DIGITiSE» mantiene el tema, la conexión humana frente al aplanamiento algorítmico, pero lo traduce en ritmo motorik y presión de rave: temas como «Ignition» (con Echonomist) e «I Wanna Feel Like Someone» (con James Massiah) están pensados para una sala, no para unos auriculares. Hasta la portada refleja el giro: donde «HUMANiSE» se inclinaba hacia lo sombrío, «DIGITiSE» fue diseñado por Martin Falck, conocido por portadas de Fever Ray, The Knife e Icona Pop, y asume un contrapunto mucho más juguetón.
Qué opinamos
Muchos álbumes dicen ser «sobre la IA» ahora mismo porque es el gancho más fácil de un comunicado de prensa. La versión de HAAi convence más porque el disco contradice su propio tema con su propia estructura: en lugar de replegarse, reunió a más colaboradores de los que la mayoría de productores usa en tres álbumes, niños colombianos incluidos. Esa es una tesis real, no un argumento de marketing.
Por qué importa
HAAi es una de las pocas productoras que pasó de la fama de Boiler Room a un contrato de dos álbumes con un sello del calibre de Mute sin perder credibilidad en ninguno de los dos lados, y un segundo álbum deliberadamente maximalista y pensado para el club es una señal real de hacia dónde va la tech house fronteriza.



