AEON no es un departamento de marketing de la indignación. Es la patronal que representa a las discotecas de Ibiza sujetas a licencias, aforos limitados y ordenanzas de ruido, así que cuando acusa al propio gestor del aeropuerto de la isla de planear una discoteca rival sin licencia, la acusación toca directamente las reglas que cualquier otro operador de la isla debe cumplir.
La asociación afirmó el 29 de julio que la ampliación del terminal del aeropuerto, actualmente en marcha, podría incluir una macrodiscoteca permanente, no un espacio para eventos puntuales. AEON no se limita a pedir una confirmación o un desmentido: exige detalles concretos, superficie, aforo, horarios y, sobre todo, qué autorizaciones administrativas ampararían una instalación así. Su posición es tajante: una instalación de estas características no puede operar únicamente mediante una declaración responsable. El principio que defiende la asociación se resume en una frase: la igualdad ante la ley, con la idea de que cualquier instalación de este tipo debe estar sujeta exactamente a las mismas obligaciones que cualquier empresario de la isla.
¿Por qué responde Aena con tanta contundencia?
Aena respondió al día siguiente, sin medias tintas. El operador afirmó que el proyecto de reforma no contempla, ni ha contemplado en ningún momento, la construcción de una discoteca. Aena fue más allá y acusó a AEON de difundir especulaciones que nunca se molestó en verificar contactando primero con Aena, y calificó todo el episodio de desafortunado. El operador aeroportuario ha exigido formalmente que AEON rectifique públicamente.
Ninguna de las dos partes ha hecho públicos los planos de ampliación, así que a 30 de julio la situación sigue empantanada: la denuncia de una asociación contra el desmentido de un operador estatal, con la rectificación exigida aún pendiente.
¿De dónde viene realmente esta disputa?
Esta no es la primera fricción del verano entre las discotecas licenciadas de Ibiza y el aeropuerto. A mediados de julio, Avolta, concesionaria de Aena, había convertido parte del espacio duty-free del aeropuerto en una sesión de club dominical, con DJ incluido, de 17 a 21 horas. La directora de turismo del Consell d'Eivissa exigió públicamente a Avolta que la cancelara ya el 18 de julio. La denuncia de AEON sobre la macrodiscoteca, formulada once días después, convierte aquel episodio del duty-free en prueba de un patrón en lugar de un hecho aislado, y por eso el desmentido de Aena esta vez viene acompañado de una exigencia de rectificación en lugar de una retirada discreta.
«Lo que pedimos es igualdad ante la ley.»
Así resume la propia AEON su reclamo, en su comunicado del 29 de julio.
¿Por qué importa?
Los operadores de discotecas licenciadas de Ibiza asumen costes reales para llevar legalmente una pista de baile: límites de aforo, medidas contra el ruido, licencias de actividad, impuestos. Que se acuse a un operador aeroportuario estatal de sortear todo ese marco dentro de su propio terminal convierte una disputa local sobre licencias en un agravio sectorial sobre quién tiene realmente que cumplir las reglas.
Qué opinamos
El desmentido de Aena es categórico, y hasta que AEON no aporte los documentos de ampliación en sí, su afirmación sobre una discoteca permanente sigue siendo una acusación, no un hecho confirmado. Pero pedir transparencia básica, planos, aforo, estado de las licencias, es razonable teniendo en cuenta que la propia concesionaria de Aena organizaba sesiones de club sin licencia en el terminal solo unas semanas antes. Aena quiere una rectificación; se haría más favor a sí misma publicando los planos.



