¿Cuánto costaba realmente el fin de semana de cierre de Ibiza?
Pacha cerró su temporada 2026 en dos noches, el 10 y el 11 de octubre, con precios que iban desde los 75 euros de entrada general hasta los 600 euros del paquete VIP con diez copas incluidas. En Amnesia, las mesas VIP del mismo fin de semana se agotaron a 450 euros. Ushuaïa cobraba 330 euros por una mesa VIP con tres copas, además de una entrada de 55 euros. En Hï Ibiza, la entrada básica ya costaba entre 90 y 105 euros antes de pedir una sola copa, con un paquete de cinco bebidas que añadía otros 99,99 euros.
Nada de esto es casualidad. El editorial del Periódico de Ibiza, publicado el 12 de octubre bajo el titular «Ibiza, líder mundial en la oferta de ocio nocturno», cifra en unos 160 millones de euros los ingresos por entradas de discoteca del último año, y proyecta una ocupación hotelera cercana al 80% solo para el fin de semana de cierre, con entre 30.000 y 35.000 visitantes en movimiento. El argumento del periódico: el ocio nocturno debe seguir siendo el motor económico principal de la isla, sin matices.
¿Qué pasaba en la calle al mismo tiempo?
Mientras ese editorial circulaba, la Policía Local de Sant Antoni trabajaba la otra cara del mismo fin de semana. En la noche del 12 de octubre, seis agentes de refuerzo y una perra detectora de Formentera permitieron levantar 90 actas administrativas por posesión de drogas en la vía pública, 86 de ellas a ciudadanos extranjeros. La cocaína rosa, conocida como tusi, fue la sustancia más detectada. Todas las actas quedaron en el terreno administrativo, al amparo de la Ley Orgánica 4/2015 de seguridad ciudadana, y no en el penal: la policía señaló que las cantidades halladas «no permitían vincular las sustancias intervenidas con el tráfico». Cero detenciones.
La Policía Local de Santa Eulària montó su propio operativo ese mismo fin de semana, con siete agentes y un can de Formentera, y sumó 31 actas más, cocaína y cocaína rosa de nuevo como sustancias principales, otra vez sin detenciones. Entre ambos municipios, son más de 120 denuncias en apenas 48 horas, justo en la ventana en la que la prensa de la isla celebraba cifras de récord.
¿Quién gana realmente, y a quién le llega la denuncia?
Las dos historias ocurren el mismo fin de semana, en los mismos municipios, con la misma clientela: los turistas que llenan las mesas VIP de 600 euros son, a juzgar por las cifras, en gran medida los mismos que reciben las denuncias. El dinero se queda en los clubes, los promotores y los hoteles; la sanción cae sobre la persona que llevaba la bolsita en la puerta. Ni Pacha, ni Ushuaïa, ni Hï Ibiza aparecen en ninguna de las 121 actas. Y nadie, entre quienes denunciaron a 86 turistas extranjeros en una sola noche, aparece citado celebrando los 160 millones de euros en taquilla.
La policía señaló que las cantidades intervenidas «no permitían vincular las sustancias con el tráfico», lo que mantuvo las 121 actas en el terreno administrativo y no en el penal.
Esto no es una historia sobre drogas. Es una historia sobre dónde caen el dinero y las consecuencias, en una isla cuya identidad entera depende de que ambas cosas ocurran en el mismo sitio, al mismo tiempo, sin que nadie conecte los puntos.


