¿Qué exige exactamente Ibiza?
Mariano Juan, vicepresidente del Consell d'Eivissa y conseller de Lucha contra el Intrusismo (la actividad sin licencia), quiere que cada discoteca de la isla incluya una cláusula de incompatibilidad en sus contratos de DJ. El tono es tajante: todo DJ que pinche en una fiesta ilegal en una villa es despedido al instante y no se le vuelve a contratar. Lo reclama en los contratos de los clubes asociados a Ocio de Ibiza y, con la misma fuerza, en los clubes independientes que quedan fuera.
La patronal del ocio nocturno Ocio de Ibiza ya había prometido que sus locales no contratarían a DJ que actuasen en eventos clandestinos, y que romperían los contratos de exclusividad si hiciera falta. Juan calificó ese gesto de insuficiente y presiona para que la cláusula sea universal y aplicable.
¿Por qué ahora? La fiesta de Buscastell
En la noche del 10 al 11 de junio de 2026, cerca de mil personas se agolparon en una villa de Buscastell, junto a Sant Antoni. No era una fiesta entre amigos. Los organizadores habían levantado un festival efímero en suelo rústico protegido: varias barras, generadores eléctricos, un tiovivo portátil, un servicio de lanzaderas desde varios puntos de recogida, controladores de aparcamiento y un puesto médico con personal y ambulancia. El evento se anunció en redes sociales con un cartel de unos 15 DJ; la prensa local citó nombres como Seth Troxler, Dennis Cruz y Bedouin.
Tres patrullas de la Policía Local de Sant Antoni, tres patrullas de la Guardia Civil y el técnico municipal de actividades lo clausuraron el miércoles, alertados por la promoción en redes y una oleada de quejas vecinales por el ruido y el aparcamiento masivo en parcelas rústicas. El propietario y los organizadores se enfrentan ahora a multas de hasta 300.000 euros.
Exigimos a Ocio de Ibiza y a las discotecas cláusulas para que, si sus DJ pinchan en fiestas ilegales en villas, sean expulsados de sus negocios.
¿Qué significa esto para los DJ y los bookers?
Esta es la parte que el mundo del booking debería leer dos veces. Ibiza intenta convertir la decisión de un DJ de pinchar en una villa fuera de la legalidad en un riesgo para su carrera dentro del circuito de clubes legales, y no solo en un problema de licencias para el anfitrión. Si la cláusula se extiende, un agente que sopese un caché jugoso en una villa privada frente a una residencia estaría jugándose la residencia. La isla también señala su próximo frente: las villas, vendidas como alquileres de lujo pero gestionadas como clubes improvisados que cobran entrada y venden copas, tras años de juego del gato y el ratón con los promotores.



