¿De cuánto dinero estamos hablando realmente?
Las discotecas de Ibiza ingresaron unos 160 millones de euros solo en venta de entradas esta temporada, casi 10 millones más que el año anterior pese a celebrar menos eventos, según datos del sector recogidos por Noudiari.es. La cifra llega en un contexto extraño: las llegadas de turistas a la isla cayeron un 4,75% en junio de 2026 respecto al año anterior, mientras el gasto turístico total subió un 5,94% en el mismo periodo. Llega menos gente a Ibiza, pero gasta más, y desde el sector aseguran que ese dinero extra está aterrizando casi todo en el mismo sitio.
¿Por qué dicen los comerciantes que nunca ven ese dinero?
Carol lleva el Zanzíbar, un bar restaurante de Platja d'en Bossa, a pocos metros de algunas de las discotecas más grandes de la isla. Cuenta al Periódico de Ibiza que la temporada ha sido «fatal» y lo resume sin rodeos: las discotecas son «carísimas y se lo llevan todo».
«Esta gente va del yate a la sala VIP de la discoteca.», Carol, Zanzíbar, Platja d'en Bossa
Su idea es clara: los turistas que más gastan en Ibiza pasan ahora directamente de un yate privado a una mesa VIP, donde un paquete de bottle-service puede costar varios miles de euros y cubrir toda la noche en una sola transacción. Nunca paran en un bar a tomar algo, en una tienda a comprar una camiseta, ni en un restaurante a cenar por el camino. En el barrio de La Marina, en Ibiza ciudad, el puerto viejo lleno de tiendas de souvenirs, varios comerciantes describen un vacío parecido, cubierto esta vez por otro público: los cruceristas, no los clubbers. Algunos aseguran que los excursionistas que bajan de los cruceros ya suponen más de la mitad de su facturación, aunque solo sea porque esos sí caminan entre el puerto y Dalt Vila.
¿Es esto nuevo o es simplemente cómo funciona ya la isla?
Nadie de los consultados lo trata como algo puntual de una sola temporada. Pepe Roselló, al frente de la Asociación Noches de Ibiza, calificó la temporada de «nefasta» para los pequeños y medianos operadores y sostiene que los grandes hoteles y discotecas están acaparando un mercado que antes se repartía de forma más equilibrada. Igor Marijuan, DJ y fundador de Akasha, lo plantea más como un problema de regulación que de número de locales: Ibiza no necesita más discotecas, dice, sino normas lo bastante flexibles como para tratar de forma distinta a un superclub de 5.000 personas y a una sala pequeña. José Luis Benítez, al frente de la patronal de ocio nocturno Ocio de Ibiza, va más allá: cree que la oferta actual de discotecas ya es suficiente, y que congelar nuevas licencias solo revalorizaría los locales ya existentes, apretando aún más el control de la economía del clubbing en lugar de aflojarlo.



