La mayoría de los festivales del sudeste asiático siguen el mismo guion: traer en avión a un cabeza de cartel occidental, ponerlo arriba del todo en el cartel y dejar que él venda las entradas. KAJE, que debuta del 25 al 27 de septiembre en las tierras altas de Bali, se salta ese paso por completo.
El primer cartel, revelado por la promotora balinesa Blackout Agency, reúne a Dekadenz (el colectivo de Yakarta formado por Jonathan Kusuma, Aditya Permana y Ridwan), el tailandés Sunju Hargun, Ouissam desde Hanói, los singapurenses Daytime Dancing y Hammy, además de los indonesios Zoot, Danny Satria y Bagvs. Ningún nombre europeo o americano ancla el cartel. Todavía se anunciarán más artistas, pero la intención es clara: construir un festival enteramente a partir de la escena regional.
¿Por qué prescindir del cabeza de cartel importado?
Zach Kim, que pincha como DJ Zig Zach y dirige Blackout Agency en Bali desde hace cuatro años, contó a Mixmag Asia que la mudanza a las montañas fue tan deliberada como el cartel. "Subir a las montañas es exactamente lo que queríamos, la costa tiende a estar abarrotada de turistas y puede ponerse muy agitada", dijo, y añadió que el equipo "quería mostrar un lado diferente de la naturaleza y la vida nocturna de Bali". Sobre el propio cartel, lo plantea como una deuda saldada con la escena que construyó Blackout: "Se trata de devolver algo a la escena y a la isla que nos han formado... KAJE consiste en poner a esos artistas y colectivos en el centro del escenario".
El recinto respalda esa intención. Bagus Agro Pelaga es una finca agrícola ecológica en funcionamiento de 18 hectáreas, situada a unos 950 metros de altitud en las tierras altas de Bali, rodeada de vistas a los montes Agung, Abang y Batur, con 48 habitaciones y una zona de acampada. Es un paso deliberado lejos del saturado circuito de beach clubs de Canggu y Uluwatu, donde el modelo del cabeza de cartel internacional sigue siendo la norma.
¿Cómo suena realmente un día en KAJE?
La programación sigue el ritmo del reloj más que un único género. De día, actuaciones en vivo, ambient, disco, funk, soul y rare groove indonesio; house y techno toman el relevo desde la puesta de sol. Junto a la música, el artista indonesio Didin Jirot presenta una instalación sonora y escultórica titulada "Totem Of Frequency", junto a una sesión de escucha comisariada por Millers Records, con obras adicionales del colectivo balinés Kala Patha y del artista visual Reza Hasni repartidas por el recinto.
"Se trata de devolver algo a la escena y a la isla que nos han formado... KAJE consiste en poner a esos artistas y colectivos en el centro del escenario."
¿Es un caso puntual o un cambio real?
Un solo festival de debut no puede por sí solo reescribir la economía del booking en una región donde los promotores todavía dependen de nombres occidentales para dar credibilidad ante patrocinadores y compradores internacionales de entradas. Pero KAJE es un caso de estudio limpio: un organizador con cuatro años de trayectoria local que apuesta su primer festival enteramente por artistas que el circuito de giras internacionales apenas ha contratado nunca. Si el entorno de la finca ecológica y la ubicación en altura, lejos de la saturación de los beach clubs balineses, bastan para vender entradas sin un cabeza de cartel importado, eso le da a cualquier otro promotor de la región un modelo al que señalar la próxima vez que una agencia de booking insista en añadir un nombre de fuera.



