¿Por qué un grupo de festivales necesita seis jefes nuevos en nueve meses?
Desde octubre de 2025, Superstruct Entertainment ha incorporado un nuevo consejero delegado, un nuevo director comercial, una nueva directora de operaciones, un nuevo director financiero y un nuevo presidente. El 3 de julio de 2026 sumó un sexto nombre: Jacqui Harris, casi veinte años en AEG Presents UK, últimamente vicepresidenta y directora general de giras del Reino Unido, asume como directora general de Superstruct en el país.
El currículum de Harris es casi un listado de las grandes franquicias al aire libre de AEG: All Points East, Eden Sessions Cornwall y American Express presents BST Hyde Park. En Superstruct hereda una cartera británica que incluye Field Day, Boiler Room y Lost Village, dentro de una compañía dueña de más de 80 festivales y marcas de directo en Europa y Australia, entre ellos Sónar, DGTL y Flow Festival.
El resto del terremoto directivo: Alex Mahon dejó la cúpula de Channel 4 para convertirse en consejero delegado de Superstruct el otoño pasado; Christoph Homann, veterano de Ticketmaster, se incorporó como director comercial en noviembre; Rebecca Kane Burton, procedente de Oak View Group y del O2 de Londres, pasó a ser directora de operaciones en enero; Nick Priday, llegado de Dentsu, es el director financiero; y Andrew Fisher, que también preside Rightmove y dirigió Shazam, asumió la presidencia. Cinco ejecutivos externos aterrizando en un mismo grupo participado por capital privado en nueve meses no es un ciclo de contratación normal. Es una empresa reconstruyendo su cúpula casi desde cero mientras el negocio de abajo sigue bajo presión pública constante.
¿Qué tiene que ver una ronda de deuda con un boicot?
Esta ola de fichajes no ocurre en el vacío. Según la publicación especializada en deuda apalancada 9fin, KKR ha estado buscando financiación adicional mediante deuda para Superstruct, e informó en mayo de 2026 de que la campaña de boicot contra el grupo está pesando sobre el negocio. KKR compró Superstruct a Providence Equity Partners en 2024, y la campaña posterior, organizada en parte a través de BDS y la PACBI, apunta a la cartera de inversiones propia de KKR, que los activistas dicen que incluye participaciones ligadas a asentamientos israelíes y a la industria armamentística, no a los festivales de Superstruct en sí.
La defensa de Superstruct, planteada en comunicados de varios de sus festivales en 2025, fue que los ingresos de entradas y eventos se quedan dentro de la sociedad operativa en lugar de subir hacia KKR. Ese argumento no ha frenado las retiradas. Más de 50 artistas abandonaron Sónar Barcelona en 2025, casi la mitad del cartel de Field Day, 19 de 42 artistas, se bajó ese mismo año, y el Ministerio de Cultura español llegó a declarar a KKR "no bienvenida" en el país. Buscar deuda mientras tus artistas boicotean tus festivales y tu propio gobierno se muestra públicamente hostil es el tipo de conversación de financiación que se complica, no que se facilita.
¿Sigue funcionando la campaña de presión en 2026?
Sí, en algunos sitios, aunque ya no es un frente único. Sónar 2026, celebrado del 18 al 20 de junio, volvió a ver a más de 50 artistas quedarse fuera, con la PACBI renovando su llamamiento al festival para que "se oponga públicamente a las inversiones cómplices de KKR". El propio Sónar cambió de manos internamente en 2025: los fundadores Enric Palau, Ricard Robles y Sergio Caballero, que levantaron el festival desde 1994, junto al socio Ventura Barba, se desvincularon por completo, dejando la dirección general en manos de François Jozic, cofundador de Brunch Electronik.
En otros sitios la campaña se está fragmentando en acuerdos puntuales más que en pulsos generalizados. El Flow Festival de Helsinki cerró su propio acuerdo con la campaña Flow Strike en junio de 2026, comprometiéndose a seguir excluyendo actuaciones financiadas por organismos estatales israelíes a cambio de poner fin a ese boicot concreto. Es un modelo que otras marcas de Superstruct podrían acabar copiando: negociar en cada plaza, dejar intacta la estructura de propiedad, y que cada festival firme su propia paz.
Una nueva directora en el Reino Unido puede gestionar un calendario de conciertos. Lo que no puede hacer es que desaparezca un boicot dirigido al accionista, ni sustituir una deuda que a un prestamista ya le da reparo conceder.



