El sonido FM es una de las texturas que sostienen el house: los pianos eléctricos cristalinos, las campanas, los bajos metálicos que atravesaron el pop de los ochenta y se colaron directos en los discos de baile que vinieron después. Ese sonido salía del DX7 de Yamaha, y durante décadas sacarlo del hardware significaba o un DX7 viejo con su ya legendario buceo por menús, o uno de los clones modernos más caros. M-VAVE acaba de sacar una caja de sobremesa que lo hace por unos 60 dólares.

¿Qué lleva de verdad el FM-1 por dentro?

Un motor FM de seis operadores, todo ondas sinusoidales, cableado a través de los 32 algoritmos clásicos que reconocerá cualquiera que haya tocado un DX7. Es polifónico hasta 12 voces con 128 presets a bordo, así que puedes llamar a un piano eléctrico o a una capa de campanas sin programar nada. Alrededor del motor hay una cadena de efectos, un secuenciador de 16 pasos, un arpegiador y herramientas de edición más profundas si quieres meterte con los operadores.

La FM siempre se ha valorado por sus timbres cristalinos, metálicos y percusivos, pero suele esconderse en los menús. Tenerla en hardware barato es raro.

¿Sirve de verdad para tocar en directo?

El FM-1 es pequeño, 16 por 9 cm, con ocho potenciómetros, una pantalla TFT en color, 14 botones de menú y 27 minitecla de silicona con atajos de menú. Una batería interna de 2000 mAh da para unas 12 horas, y un altavoz se silencia en cuanto enchufas los auriculares, así que puedes tocar en el sofá sin un solo cable. Una entrada MIDI de 3,5 mm deja que un equipo externo lo controle, y el USB-C funciona como dispositivo compuesto USB Audio más USB MIDI, así que encaja en un DAW a la vez como interfaz y como controlador.