¿Qué se vende realmente?
Seis torres idénticas de Martin Audio, construidas con los mismos componentes que durante años sostuvieron el sonido de la sala más famosa del Ministry of Sound, están ahora en venta privada a través de la casa de subastas Wax Poetics. La puja se abrió por consulta privada a las 17h del 29 de octubre de 2026, según Mixmag. El sistema sonó en The Box, la sala principal del club, durante casi veinte años desde su instalación en 2008.
No va solo. El mismo lote abarca la memoria física entera del local: las dos bolas de espejos originales del Ministry of Sound, una sección cortada de su antigua pista de baile, los planos de arquitectura originales, doce números encuadernados de la revista Ministry, flyers antiguos, negativos de prensa y diapositivas, además de premios por ventas de "Call On Me" de Eric Prydz y de la serie The Annual III del sello.
¿Por qué jubilar un sistema que todavía funcionaba?
El sistema de sonido no se averió. Se desmontó en enero de 2026 como parte de una renovación deliberada de The Box, pensada para el 35 aniversario del Ministry of Sound (el club abrió en 1991). La reforma bajó la cabina del DJ para dar una vista de 360 grados de la sala, elevó el backstage para sumar unas 200 personas más de capacidad, instaló una nueva iluminación "de última generación" y cambió el sistema Martin Audio por uno nuevo de KV2.
"Este sistema de sonido tiene un papel distinto: es el equipo gracias al cual los discos se convierten en una experiencia compartida, noche tras noche. Conecta directamente con The Box y con las generaciones que hicieron de ella su pista." - Dave Holt, cofundador de Wax Poetics
¿Qué pasa con la historia de un club cuando se pone en venta?
Holt plantea el resto del lote en los mismos términos: "Cada pieza de esta colección cuenta una parte de la historia del Ministry of Sound, desde los carteles de los flyers hasta las noches capturadas en fotografías." Para un local que lleva 35 años construyendo su propia mitología, vender el equipo físico que la generó es una forma extraña de archivar: el recuerdo sigue siendo público, pero el objeto que lo produjo pasa a manos privadas, al mejor postor que pregunte.



