¿Qué pasó realmente esta semana?
El DNA Club de Múnich cerró su local del Werksviertel a finales de septiembre de 2026, el segundo gran cierre techno de la ciudad ese año. El 19 de octubre, los mismos operadores anunciaron un proyecto sucesor: Sonder, un espacio para 1500 personas instalado en un antiguo almacén de patatas Pfanni, con techos de 13 metros, a pocos pasos de la antigua dirección del DNA. El DNA Club sigue como organizador de las noches de techno de Sonder, mientras el coperador Patrick Mittermeier describió el local como "un espacio curado para la cultura contemporánea" y no un club clásico, con apertura prevista para finales de enero de 2027. El anuncio debía ser un reinicio limpio. En cambio, los comentarios bajo la publicación de lanzamiento de Sonder en Instagram, muchos remitiendo a un reportaje del Süddeutsche Zeitung, desataron lo que Groove Magazin llamó un "shitstorm": asistentes, personas que dicen haberse visto directamente afectadas y artistas locales acusan a los operadores de usar el nuevo nombre para esquivar una serie de acusaciones sin resolver contra la antigua dirección del DNA, con una crítica llegando a hablar de "Name-Washing vom Feinsten". Entre lo señalado en esa ola de críticas: estructuras de poder tóxicas, violencia física, vetos impuestos a quienes criticaron el club, casos de agresión sexual que habrían quedado sin resolver, y la falta de un dispositivo profesional de seguridad y prevención. Ninguno de los medios que cubrieron el comunicado posterior, ni Groove, ni DJ Mag Alemania, ni la Abendzeitung München, dice poder verificar estas acusaciones concretas.
¿Qué dice realmente la respuesta del DNA Club?
El DNA Club respondió en apenas un día, con un comunicado publicado en sus propios canales el 21 de octubre y recogido por Groove, DJ Mag Alemania y la Abendzeitung los días 22 y 23. El club puso en suspensión provisional a un gerente señalado por las acusaciones, a la espera de lo que describe como una revisión interna transparente. En cuanto al fondo, el DNA Club rechaza directamente la acusación central:
"Rechazamos la acusación de haber hecho oídos sordos a incidentes pasados."
El comunicado dice querer tomarse en serio los reportes y apoyar a las personas afectadas, pero sostiene que las acusaciones llegaron de forma genérica, sin pruebas concretas ni detalles entregados directamente al club. El DNA Club también reveló un caso aparte y sin relación: una pelea física en la que estuvo implicado un miembro de la dirección, fuera del contexto de las actividades del club, hoy en manos de la policía por denuncias cruzadas. El club dice tener un código de conducta con The AwareMind Project y una línea de contacto de prevención desde su apertura, y haber ofrecido conversaciones mediadas a través de MoNa, la oficina municipal de vida nocturna de Múnich. MoNa, por su parte, dijo a la Abendzeitung que el DNA Club solo preguntó por ese proceso y nunca dio seguimiento, un detalle que matiza la versión del club. La dirección también anuncia acciones legales contra lo que llama insultos generalizados y ataques personales indebidos.
¿Puede un nombre nuevo cerrar un debate viejo?
Ahí está el verdadero conflicto, y por eso esta historia es territorio de Techno Resistance y no un simple asunto de comunicación. Sonder se presenta, en palabras de los propios operadores, como "un paso musical independiente, planeado desde hace tiempo", sin relación con las acusaciones. Los críticos leen el calendario de otra manera: un cierre en septiembre, un cambio de nombre anunciado en octubre, el mismo equipo todavía al mando y aún a meses de la apertura real. Para una escena que trata la seguridad y las dinámicas de poder como un asunto que nunca ha cerrado del todo, tras años en que DJs y promotores han tenido que responder por este tipo de comportamientos, un nombre nuevo en un flyer no prueba nada, ni en un sentido ni en otro. El DNA Club ya puso en marcha un proceso: una suspensión, una revisión, una oferta de mediación que el propio mediador municipal dice que nunca se concretó. Falta ver si ese proceso produce transparencia real antes de la apertura de Sonder en enero, o si simplemente aguanta hasta que la noticia se apague, una pregunta que la escena clubbing de Múnich va a seguir haciendo.



