¿Qué pasó realmente durante esos cinco días?
La octava edición de MUTEK Argentina se desarrolló del 7 al 11 de octubre de 2026, repartiendo unos 28 artistas en seis sedes de Buenos Aires: el Teatro San Martín, el ala experimental del Teatro Colón, Artlab, el club Deseo, el Planetario Galileo Galilei y La Nube. La programación combinó performances electroacústicas en vivo y sets de síntesis modular con sesiones más de club, sin dejar de lado las piezas audiovisuales y de son-lumière que ya son sello de MUTEK en el resto de su red. El circuito cerró la quinta noche en La Nube con un set del productor argentino Barem, el nombre local elegido para despedir la semana.
¿Por qué llevar música electrónica experimental a un teatro de ópera?
La historia real está en la lista de sedes. Montar sets dentro del centro experimental del Teatro Colón y en el Planetario Galileo Galilei pone a la síntesis modular y al arte digital al mismo nivel que las instituciones que Buenos Aires trata como sus monumentos culturales, lejos de un predio cercado en las afueras. Para un género que en buena parte de América Latina todavía se archiva como música de club marginal, pasar una semana en los escenarios insignia de la ciudad pesa distinto que otra rave en un galpón, aunque sea una gran rave.
¿Quién tocó, y por qué importan esos nombres?
La parte internacional del cartel reunió nombres que rara vez se programan juntos en un mismo circuito latinoamericano: el veterano japonés de house y techno Satoshi Tomiie, la productora berlinesa Dana Ruh, la artista audiovisual montrealesa Myriam Bleau y el proyecto suizo NVST. Cruzar esa diversidad de países con artistas argentinos, tanto en el club como en la sala de conciertos, resume la apuesta de MUTEK: tratar la creación digital y la música de baile como un único programa, no como dos eventos separados y más chicos.
Pasar una semana en los escenarios insignia de la ciudad pesa distinto que otra rave en un galpón, aunque sea una gran rave.



