¿Qué representaba Nico Stojan para el Bar25?
Nico Stojan murió el 26 de julio de 2026, según un anuncio publicado por su familia en Instagram, informa Resident Advisor. Llevaba más de tres décadas formando parte de la escena electrónica de Berlín, y durante buena parte de los años 2000 fue uno de los DJ residentes cuyos sets definieron el Bar25, ese club-comuna a orillas del Spree que se convirtió en sinónimo del espíritu de "todo vale" del Berlín posterior a la caída del Muro. El Bar25 organizaba fiestas que se alargaban durante días, montaba sus propios escenarios con madera de deriva y vivía la pista de baile como una comunidad más que como un simple local, hasta su cierre en 2010. Los sets de Stojan allí eran cálidos y melódicos, no arrolladores, un estilo que sigue siendo parte de lo que la gente evoca cuando habla de la identidad de aquel lugar.
No empezó en la house. Según RA, Stojan se curtió como DJ de hip-hop antes de pasarse a la deep house orgánica, el downtempo y la techno melódica por las que se hizo conocido, una obra empapada de jazz, soul y funk.
¿Qué deja atrás?
Junto a su viejo cómplice Acid Pauli, Stojan cofundó el sello Ouïe, concebido como un refugio para una música electrónica melódica y a contracorriente que no encajaba en moldes rígidos, informa RA. Sus propios discos salieron en Upon.You, Highgrade y Get Physical Music, tres sellos que entre todos trazaron buena parte del terreno melódico que Berlín exportó durante la década de 2010.
"Nuestro querido Nico era una persona extraordinaria. Tenía el don poco común de hacer que los demás se sintieran vistos, comprendidos y aceptados."
El comunicado de su familia, citado por RA, lo dice más claro que cualquier tracklist: "No deja solo un vacío, deja un silencio que nadie podrá llenar." Desde entonces se ha creado una campaña de GoFundMe para apoyar a su familia, según RA.
¿Por qué importa esta pérdida más allá de Berlín?
El Bar25 cerró en 2010, pero su ADN recorre desde el Kater Blau hasta el modelo general de fiesta berlinesa al aire libre y comunitaria que hoy clubes de todo el mundo intentan copiar. Stojan fue de los que construyeron ese modelo en tiempo real, no como cabeza de cartel persiguiendo huecos en festivales, sino como residente que marcaba el tono noche tras noche. Es un perfil muy concreto dentro de una escena, el que sostiene la casa en vez del que aparece en letras grandes en el cartel, y es exactamente el tipo de pérdida que no se nota desde fuera pero que lo cambia todo desde dentro. Toda la promesa de la house orgánica, la idea de que una pista de baile puede sentirse como un cuerpo colectivo y no como un espectáculo, le debe algo a DJ como él.



