Seis ciudades, seis continentes, un solo marcador para la vida nocturna. Amsterdam Dance Event y VibeLab acaban de poner cifras a algo que la escena lleva años debatiendo sin datos reales que lo respalden: cuán diversos son de verdad los lineups, ciudad por ciudad. La respuesta, según lo que recoge Groove sobre este nuevo Nighttime Culture Index, no es nada buena. En Ámsterdam, Sídney, Nueva York, Seúl, São Paulo y Lagos, las artistas mujeres y de género diverso ocupan solo entre el 27 y el 32 por ciento de todos los bookings analizados. Los hombres se llevan el otro 68 a 73 por ciento, en cada una de las seis ciudades.
¿Cómo se puntúa la vida nocturna de una ciudad?
El índice, creado por los fundadores de VibeLab Mirik Milan (exalcalde nocturno de Ámsterdam) y Lutz Leichsenring (exportavoz de la Clubcommission de Berlín), evalúa cada ciudad en seis dimensiones: ecología creativa, espacios, diversidad, políticas públicas, seguridad y sostenibilidad. La base de datos es seria: más de 12.000 lineups, más de 3.000 salas y cerca de 29.000 eventos culturales nocturnos, desde clubes hasta teatro u ópera, cruzados con 767 encuestados, 14 entrevistas a expertos y 67 participantes en grupos focales. En el ranking general, Ámsterdam encabeza con 63,0, seguida de cerca por Sídney (62,9) y Nueva York (61,2), y luego una caída real hacia Seúl (50,0), São Paulo (47,7) y Lagos (36,9). El proyecto se lanzó durante ADE Pro, justo en el 30 aniversario de Amsterdam Dance Event, lo cual es en sí mismo una declaración: el propio festival se somete al mismo escrutinio que el resto del mundo.
¿Quién programa realmente los lineups diversos?
El hallazgo más agudo del índice no es el ranking general, sino quién hace el trabajo de verdad. Los espacios grassroots y queer programan los lineups más diversos y cuentan con más equipos de prevención que cualquier otro tipo de local, en cada ciudad medida. También son, según el índice, los espacios con más probabilidades de cerrar a medida que suben los alquileres y los costes operativos. Esa es la verdadera tensión escondida detrás de un 63,0 para Ámsterdam o un 36,9 para Lagos: una puntuación de ciudad puede subir gracias a locales comerciales que no programan nada parecido a un 30 por ciento de mujeres o artistas de género diverso, mientras que las salas que realmente hacen ese trabajo de diversidad son las primeras en quedarse fuera.
Las escenas grassroots y queer son las que más recurren a lineups diversos y equipos de prevención, pero son justamente esos espacios los que corren mayor riesgo cuando suben los costes.
Por qué importa
Hasta ahora, "el problema del lineup" se discutía sobre todo de forma anecdótica, promotor por promotor, festival por festival. Un índice estandarizado e intercontinental, con los mismos indicadores aplicados tanto a Ámsterdam como a Lagos, da a programadores, financiadores y periodistas una base común, y ya no deja hueco para el "mi lineup es diverso" sin pruebas que lo respalden.
Qué opinamos
Una cuota de entre el 27 y el 32 por ciento para artistas mujeres y de género diverso no es progreso, es una industria que sigue fallando una prueba básica de equidad pese a una década de advertencias. El detalle más duro es que las escenas que ya hacen ese trabajo, las grassroots y queer, son precisamente las que están siendo expulsadas por los costes. Si ADE y VibeLab actualizan este índice cada año, se convierte en una herramienta real de presión. Si queda como un momento de comunicación puntual, la cifra se quedará ahí, como una condena sobre la que nadie actúa.



