¿Por qué un club de Múnich lleva el nombre de una sala londinense que ya no existe?

Printhouse abre el 17 de octubre a las 22:00 en una antigua imprenta de periódicos de la Dessauerstraße, en Múnich-Moosach, a pocos minutos del centro comercial OEZ. Techos de nueve metros, hormigón desnudo, la antigua nave de máquinas casi intacta: exactamente el tipo de sala que la gente del techno lleva buscando desde que cerró el Printworks en Londres en 2023. La referencia no es casual. Groove, el medio especializado alemán que destapó la noticia, señala que el propio nombre se inspira en el concepto del Printworks, esa idea de fábrica reconvertida en club.

Esa es la apuesta: Múnich nunca había tenido una sala de este tamaño pensada específicamente para el techno, y los responsables persiguen de forma explícita esa sensación de catedral industrial que hizo tan dolorosa la pérdida del Printworks para la escena.

¿Qué pasa la noche de apertura, y después?

El "Printhouse Opening" del 17 de octubre está encabezado por The Lady Machine y los Zenker Brothers, el dúo muniqués detrás del sello Ilian Tape. Empieza a las 22:00. Y aquí está el detalle clave: esto no es el lanzamiento de una noche semanal. Printhouse se plantea como una serie mensual de grandes eventos, más cerca del modelo rave puntual que de un club con programación regular.

La ambición va más allá de las fiestas. Los responsables han dicho a la prensa local que quieren convertir el recinto en un auténtico centro cultural a partir del próximo año, con conciertos, exposiciones, teatro y una oferta de restauración que funcionaría de forma independiente del calendario de eventos.

La autorización para un cambio de uso permanente del local sigue pendiente.

¿Por qué importa más el permiso que el cartel?

Esto es lo que realmente importa para la escena más allá de Múnich. Printhouse abre sus puertas de forma provisional: el cambio de zonificación necesario para operar legalmente el espacio a largo plazo todavía no se ha concedido. No es un detalle menor, es exactamente la misma trampa burocrática que ha matado o paralizado clubes instalados en naves industriales por toda Europa durante la última década, de Londres a Berlín. Una gran sala en un edificio industrial reconvertido queda muy bien en fotos y programa muy bien, pero solo sobrevive si el ayuntamiento acaba aprobando el cambio de zonificación. Printhouse lanza su fiesta de apertura antes de que esa cuestión esté resuelta, lo cual es, según se mire, confianza o una apuesta calculada: llenar la sala desde la primera noche para forzar la decisión.