¿Qué pasó con la pista del Mensch Meier?
El Mensch Meier funcionó casi una década en Storkower Straße 121, una sala techno comunitaria y queer-friendly que Berlín lloró de verdad cuando cerró con cuatro días de fiesta de despedida en diciembre de 2023. Sus gestores explicaron entonces que el alquiler se había cuadruplicado y que no pensaban perseguirlo. Abstrakt, un proyecto hermano del vecino Anomalie Art Club, ocupó el local en abril de 2024. El propio Anomalie acabó rebautizándose como DSTRKT, el club que hoy ocupa el número 123, justo al lado, dirigido precisamente por quien está a punto de reabrir la antigua sala del Mensch Meier: Victor Rudek.
¿Qué construye realmente ROSA?
Bajo 121 Studio GmbH de Rudek, ROSA define a su público sin rodeos: un club kink para «personas queer, sex-positive y curiosas», pensado como espacio comunitario y no como espectáculo fetichista para mirones.
«Vemos nuestro club como un espacio comunitario donde podemos aprender unos de otros, junto con la escena.»
Esa frase, de los propios gestores, recupera casi el mismo registro comunitario que el público del viejo Mensch Meier usaba para describir su propia pista.
¿Resurrección o maniobra de marca?
Aquí es donde Berlín se va a dividir. Para unos, que el kink y la cultura queer aterricen aquí es continuidad pura: la tradición radical de la noche berlinesa tomando una nueva forma en una sala que ya había querido. Para los puristas, es una jugada de marca: un operador que ya suma tres direcciones (HIVE, DSTRKT y esta) y que capitaliza el nombre de un local llorado en lugar de ganarse el suyo propio. Las señales concretas apuntan más bien a lo primero: la prohibición de fotos y la alianza Safe Guard con Good Night Out son decisiones estructurales, no eslóganes de marketing, y siguen la cultura del consentimiento que el público original del Mensch Meier defendía de verdad.



