Toda DJ que entrega el 50% de sus ingresos a un management termina preguntándose qué cubre exactamente ese porcentaje. Sara Landry plantea ahora esa pregunta ante dos tribunales a la vez.

El 6 de octubre de 2026, una empresa llamada Landry IP LLC presentó una demanda ante el tribunal del distrito sur de Nueva York contra The Night Department, la firma británica de management que gestionó los negocios de Landry desde 2020, junto con su principal responsable, Matthew Verovkins, y el manager del día a día, Harry Glaisher. La demanda acusa a la firma de seguir explotando el nombre de Landry y su sello Hekate Records, incluso a través de música que todavía distribuye Believe, después de que ella rompiera la relación en agosto de 2025.

¿Por qué un reparto al 50/50 se convierte en una pelea por la propiedad?

The Night Department actuó primero. En agosto de 2026 demandó a Landry en Londres, alegando que había incumplido su contrato de management y que le debía cerca de 200.000 libras (265.000 dólares) en comisiones acumuladas antes de la ruptura. Según la versión británica, el acuerdo al 50/50 pactado con Landry cubría tanto los derechos de autor como los ingresos, lo que le daría a la firma una participación en los masters y en el propio Hekate Records.

Landry responde que puso fin a la relación precisamente porque sus managers intentaron convertir un reparto de ingresos en una reclamación de propiedad. Su versión es que ese 50% siempre retribuyó trabajo operativo, no una cesión de la música que ella escribió ni del sello que construyó.

Las dos partes admiten que hubo un reparto al 50/50. No se ponen de acuerdo en qué era, en realidad, ese 50/50.

¿Qué tiene que ver una acusación de orinar en público con todo esto?

Dentro de la contrademanda británica de Landry hay un detalle que suena a anécdota de tabloide pero que cumple una función legal real: ella alega que Glaisher, el manager encargado de su día a día, orinó públicamente dentro del recinto de Coachella en 2025, y que el incidente dañó su reputación y el prestigio asociado a su nombre y sus marcas. The Night Department rechaza esa versión y afirma que ocurrió fuera de la vista, en una vía de servicio privada, con solo dos o tres personas cerca, sin causar ningún daño.

Es un episodio menor frente a la disputa por los masters y la propiedad del sello, pero marca hasta dónde ha escalado todo: un desacuerdo normal por comisiones se ha convertido en litigios paralelos en dos continentes, con acusaciones de reputación encima.

¿Qué pasa con la música mientras avanza todo esto?

Hekate Records sigue funcionando bajo la dirección de Landry sin importar cómo se resuelva la disputa de propiedad; nada en ninguna de las demandas sugiere que haya una orden judicial frenando los lanzamientos. El catálogo del sello sigue distribuyéndose a través de Believe. El próximo disco de Landry, titulado Divine Intervention, se publicaría al día siguiente de este artículo, un calendario que nada tiene que ver con los litigios pero que la devuelve a los titulares por su música y no por sus pleitos.