¿Por qué el círculo polar cambia la sensación de un festival?

En Ruka, a mediados de junio, el sol no se pone. Situado cerca del círculo polar, en la Laponia finlandesa, el festival transcurre bajo una luz que apenas se apaga: no hay noche que perseguir ni último tren que coger. El ritmo habitual de un festival, la subida hacia la oscuridad y el alivio del amanecer, sencillamente se disuelve. Lo que queda es una meseta de bosque de pinos y lagos, y un público que pierde la noción del tiempo porque el cielo nunca le dice que pare.

Un festival sin noche es un festival sin hora de cierre, solo el siguiente disco.

Ese entorno premia el tipo de fichajes que prefiere Solstice. Los sets largos y pacientes de Sonja Moonear y Skee Mask se entienden de otra manera cuando la luz de fuera es la misma a las dos de la tarde que a las dos de la madrugada.

¿Quién pincha de verdad?

El cartel se decanta claramente por lo leftfield, con cerca de 75 artistas. Las cabezas minimal y deep son su columna vertebral: Sonja Moonear, DJ Masda, Vladimir Ivkovic, Jori Hulkkonen y Bella Sarris. El peso del ambient y lo experimental llega con KMRU y RAMZi, el dub lo trae Mad Professor, y una tanda de back to back completa la jugada, con RHR junto a Verraco y mad miran con Loidis. Las últimas incorporaciones sumaron a AceMo, livwutang, Kiernan Laveaux, LYZZA y DJ Fart in the Club, así que el abanico va de la escucha íntima al peak time.

¿Qué señala un escenario comisariado por The Lot Radio?

El nuevo quinto escenario, The Hut, solo cabe para 150 personas en una meseta asomada a los lagos y al bosque, y lo programa The Lot Radio, la radio neoyorquina. Ceder un espacio íntimo a una radio comunitaria, en vez de a un patrocinador de cabecera, es la pista: este es un festival hecho por y para gente que de verdad sigue la música, no un ejercicio de logotipo. Que Resident Advisor coloque a Solstice entre sus diez mejores festivales de junio no hace más que confirmar lo que ya dice el cartel.