Unsound es un festival de Cracovia desde que arrancó en 2003. El 2 de octubre eso deja de ser cierto, al menos por una edición: el programa de 2026 abre en Varsovia, se mantiene allí hasta el 6 de octubre, y luego se traslada a Cracovia para un segundo tramo del 8 al 11 de octubre. Según el propio anuncio de Unsound, es la primera vez en su historia que su edición insignia de otoño se reparte entre dos ciudades.
¿Por qué fragmentar un festival construido sobre la identidad de una sola ciudad?
El gancho de Unsound siempre ha sido, en parte, geográfico: una Cracovia concreta, sin glamour, con iglesias y fábricas convertidas en salas para el ruido y el drone. Fragmentar eso en dos ciudades es una apuesta estructural real, no un gesto de marketing. El director artístico Mat Schulz enmarcó la decisión en el anuncio alrededor de una idea más grande que la logística.
"Un festival puede ser más que la suma de sus bookings individuales."
Los dos tramos no se dejan a la deriva por separado. Un tren propio de Unsound conecta Varsovia con Cracovia el 7 de octubre, en el hueco entre ambos programas, vendido como entrada independiente. Es un hilo literal y físico que vuelve a coser el festival dividido, y una respuesta acertadamente analógica a un programa cuyo apartado de charlas habla precisamente de redes, vigilancia y control.
¿Qué plantea realmente SOFT POWER?
El tema de 2026, SOFT POWER, orienta las charlas y mesas redondas del festival hacia la IA, la vigilancia y la resistencia artística, esos mecanismos suaves con los que se ejerce el control sin anunciarse nunca como tal. Que ese tema circule el mismo año en que Unsound descentraliza su propia estructura no es nada sutil, y no necesita serlo: un festival que habla de los peligros de la centralización acaba de demostrar que puede funcionar sin un único centro.
¿Quién toca realmente?
La primera oleada abre con dos bookings poco habituales. Diamanda Galás, la vocalista de vanguardia cuyo trabajo confrontacional y operístico la ha convertido en una leyenda reticente de la música experimental durante cuatro décadas, ofrece un concierto que el propio Unsound califica de raro. Liars interpreta "Drum's Not Dead" entero por su 20 aniversario, uno de los discos más extrañamente construidos, con la percusión como columna vertebral, salidos del art rock de los 2000. Junto a ellos, el anuncio cita a RABIT, Debit y gyrofield, con el cartel completo todavía por llegar.
Para un festival cuya identidad entera descansa en una programación impredecible y arriesgada, esa combinación, un icono vocal confrontacional y un disco de noise rock de veinte años tocado entero, dice mucho sobre lo que Unsound sigue considerando esencial aunque su forma cambie por debajo.



