Vermona llevaba años sin sacar un aparato autónomo realmente nuevo. El fabricante alemán, con sede en Klingenthal y conocido por su serie DRM1 de sintetizadores de percusión analógicos, había pasado ese tiempo sobre todo puliendo lo que ya funcionaba. La drumDING rompe ese patrón, y lo hace descartando algo que casi todas las cajas de ritmos dan por sentado: que hace falta un canal distinto para cada sonido.

¿Qué hace diferente a este motor sonoro?

La mayoría de cajas de ritmos analógicas, incluida la DRM1 MKIV, ofrecen una voz dedicada por sonido de batería: un circuito afinado para el bombo, otro para la caja, otro para los platillos. La drumDING reduce todo eso a una sola voz analógica heredada de la línea DRM1 MKIV, construida alrededor de un VCO más generadores de ruido e impulso, pasando por un filtro multimodo con su propia modulación. Una sola voz, moldeable como se quiera, que hace de kit completo.

Lo que la hace realmente utilizable es el flujo de trabajo. En vez de conectar un canal fijo y seguir adelante, se esculpe un sonido en esa única voz analógica y luego se captura directamente como muestra en una de las seis pistas del secuenciador. Se diseña un bombo, se muestrea, se pasa a la siguiente pista, se diseña una caja, se muestrea, y así sucesivamente, todo dentro del mismo instrumento. Vermona lo describe como un proceso unificado en lugar de dos aparatos pegados a la fuerza, y sobre el papel se parece más a una sesión de diseño sonoro en vivo que a una sesión típica de programación de ritmos.

Una vez capturado, un sonido deja de ser analógico y se convierte en un archivo WAV manipulable: afinación, sentido de reproducción, una envolvente corta, dos páginas de efectos (saturación, reducción de bits y modulación de amplitud en una, delays y reverb en la otra), antes incluso de llegar a los trucos propios del secuenciador: polímetro en las seis pistas, bloqueo de parámetros por paso, repeticiones y ratchets. Cada proyecto guarda hasta 64 patrones y hasta 32 muestras, a 48kHz/16 bits, con un tope de seis segundos por muestra, más que suficiente para golpes de batería pero que mantiene al aparato firmemente en el terreno de la percusión en vez de pretender ser un muestreador generalista.

¿Cuánto costará realmente, y cuándo llegará?

Según Empeda Music (2 de agosto de 2026), las preventas ya están activas en distribuidores importantes, con un precio que ronda los 1.500 euros en Alemania, unos 2.399 dólares australianos en Australia, y más de 1.000 libras esterlinas en el Reino Unido. La entrega se espera hacia octubre de 2026. La prensa especializada, con Gearnews y Juno Daily a la cabeza, siguió a la drumDING desde sus fases de presentación hasta la preventa en distribuidores como Thomann, Perfect Circuit y Nightlife Electronics, con precios previos entre 1.300 y 1.500 euros según la región y el tipo de cambio del momento.

La drumDING convierte el diseño sonoro en el propio flujo de secuenciación, en lugar de tratarlos como dos pasos separados.

Ese precio la coloca por encima de las grooveboxes de entrada y directamente frente a otros instrumentos de percusión analógica de gama alta, lo cual encaja con el lugar que Vermona siempre ha ocupado: no la caja de ritmos más barata del mercado, sino un instrumento pensado para durar años.

¿Por qué importa esto?

Una arquitectura de voz única donde todo pasa por el muestreo es una apuesta de diseño real, no un truco de marketing: obliga a Vermona a lograr que el diseño sonoro y la secuenciación se sientan como un solo instrumento continuo en vez de un sintetizador y un muestreador pegados con cinta adhesiva. Si funciona como promete, les da a los productores de house y techno que ya confían en la percusión analógica del DRM1 una forma de construir kits completos y secuenciados sin salir del aparato, exactamente el tipo de flujo de trabajo que hace que una caja de ritmos se adopte en el escenario en vez de quedarse arrinconada en el estudio.

¿Qué opinamos?

Vermona se ha ganado esta confianza. La línea DRM1 tiene credibilidad real en percusión analógica, y apostar su nuevo buque insignia por "una voz, se muestrea, se secuencia" es una decisión más interesante que otro clon multicanal más. El precio es lo bastante alto como para que sea una compra de estudio o de productor de gira, no un capricho impulsivo, pero si el flujo de trabajo es tan fluido como promete la ficha técnica, se gana ese precio.

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