¿Qué es lo que realmente terminó este fin de semana?
El Wilde Möhre Festival acaba de cerrar su «13. und letzte Originaledition», la decimotercera y última edición del festival en su forma actual, del 21 al 24 de agosto de 2026 junto al Gräbendorfer See, cerca de Drebkau, Brandeburgo. El propio sitio del festival es claro: lo que termina es el formato, no el evento. Los organizadores dicen que en 2026 sacan el barco al mar una última vez, antes de volver con un timón nuevo y velas frescas a partir de 2027. Trece años es una trayectoria larga para cualquier festival techno independiente en Europa, más aún construido sobre una antigua mina de lignito a cielo abierto reconvertida en parque en la región de Lusacia.
¿Por qué importa que Carl Craig cerrara esta edición?
Carl Craig encabezó el cartel de despedida junto a Dominik Eulberg, Pascale Voltaire, Annie O, Alyne y Bebetta, repartidos en esos 12 espacios de programación. Que uno de los arquitectos fundadores del techno de Detroit esté en el cartel de la última edición original de una institución alemana no es casualidad: durante un fin de semana, junta en un mismo lago de Brandeburgo la línea que va de Detroit a Berlín.
«2026 nehmen wir ihn ein letztes Mal raus aufs Meer» («en 2026 lo sacamos al mar una última vez»)
¿Qué hacía distinto a Wilde Möhre de un festival techno cualquiera?
Doce espacios de programación no es solo un cartel grande, es una decisión estructural. Junto a los sets de DJ, el programa incluye talleres, charlas y funciones de teatro, además de espacios de yoga y sauna. El recinto funciona totalmente sin efectivo y sirve solo comida vegana y vegetariana, reglas deliberadas para un evento cuya sede es terreno industrial recuperado y no un parque de festivales construido para el caso.
¿Qué viene después del formato original?
Por ahora no hay detalles oficiales más allá de la metáfora náutica: los organizadores prometen un Wilde Möhre reinventado desde 2027, sin adelantar el tamaño del cartel, las fechas ni si la estructura de 12 espacios entre arte y charlas sobrevivirá al cambio. Lo que el festival protege, deliberadamente, es su capacidad de cambiar sin que eso se llame el final.



