¿Cómo se convirtió una fiesta DIY en un festival de seis escenarios?
ZeeZout nació en 2012 como una pequeña fiesta independiente en Ámsterdam, montada por un grupo que prefería reunir a sus DJs favoritos bajo un mismo techo antes que perseguirlos por toda la ciudad. Diez años después, el formato ha crecido sin cambiar de manos: la décima edición, este sábado, sigue celebrándose al aire libre en Tuinen van West, en el distrito de Ámsterdam Nieuw-West, pero ahora abarca seis escenarios y más de 30 artistas en un solo día, de 13:00 a 23:00. En su propia web, ZeeZout lo resume sin rodeos: «Hace diez años no teníamos ni idea de en qué se convertiría esto. Solo sabíamos que queríamos bailar». Que el festival llegue a la década no es un dato anecdótico. El mercado europeo de festivales lleva años concentrándose en torno al capital privado, y un evento que cumple diez años sin haber cedido participación es hoy la excepción, no la norma.
«Hace diez años no teníamos ni idea de en qué se convertiría esto. Solo sabíamos que queríamos bailar».
¿Qué hay realmente en los seis escenarios este año?
Mall Grab, Carista, Dr Dubplate, Sally C, Identified Patient, THELMA, Surusinghe y Diffrent encabezan un cartel que también apuesta fuerte por el talento neerlandés. La filosofía de programación no ha cambiado desde la primera edición: la diversidad de géneros por encima de la pureza estilística. Los organizadores describen sus seis escenarios como un recorrido «del disco más raro al gabber más desbocado, del hardhouse funky al techno groovero», una mezcla que en otro festival parecería caótica pero que aquí es, sencillamente, la identidad de ZeeZout. Es una política de programación que pone a un DJ de gabber y a un selector de disco al mismo nivel, en lugar de jerarquizar el festival en torno a un escenario principal.
¿Por qué importa tanto la política antidrogas como el cartel?
ZeeZout mantiene una tolerancia cero declarada hacia las drogas duras y el óxido nitroso, una sustancia cada vez más normalizada en eventos al aire libre en Europa y cada vez más asociada a daños nerviosos en consumidores habituales. Esa postura forma parte de un conjunto más amplio de nueve reglas de seguridad social que prohíben el racismo, el sexismo, el capacitismo, la homofobia, la transfobia y otras conductas problemáticas dentro del recinto. El festival también ofrece una oferta gastronómica exclusivamente vegetariana y organiza charlas Talk & Chill sobre salud mental o derechos de trabajadores sin papeles, en paralelo a la música. Nada de esto es una capa de marketing añadida a una gran maquinaria comercial: es el mismo equipo independiente que lanzó la fiesta en 2012 el que, diez años después, sigue poniendo las reglas por sí mismo.



