¿Qué hace de verdad PEEL STEMS 2?
Colocas el plugin de zplane en un canal con una mezcla estéreo terminada y te entrega cuatro faders: batería, bajo, voces y el resto. Los mueves y el tema se desmonta en tiempo real, sin renderizado offline, sin bounce, sin barra de progreso que esperar. Silencia la voz para tener un instrumental al instante, aísla la batería para robarle el groove, quita el bajo para meter tus propios graves. Se comporta como cualquier insert, de modo que la separación vive dentro del arreglo y no en una carpeta de exportación aparte.
¿Por qué importa que sea local?
El titular no es solo la velocidad, es adónde va el audio, que es a ninguna parte. Cada cálculo corre en tu propia máquina y zplane lo dice sin rodeos: no se sube nada a un servidor. Es lo contrario de las herramientas de stems en la nube que te piden mandar un tema y esperar a que vuelva, y significa que PEEL STEMS sigue funcionando en un avión, en un club de sótano sin cobertura o en una sesión que preferirías no entregar a nadie.
¿Qué cambia en la versión 2?
El motor de separación es nuevo, y la cifra que cuenta es la latencia: a 44,1 kHz cae de 483 ms en la versión 1 a 245 ms, lo que zplane llama un recorte del 49 por ciento, con unos 385 ms en los Mac con Intel. La interfaz se ha rediseñado, con stems de colores y un deslizador de aislamiento más amplio, y el Focus EQ muestra ahora sus frecuencias de corte para tallar una banda concreta a ojo. Vale 59 euros, 19 para actualizar desde la versión 1, con una demo gratuita, y se carga en VST3, AU y AAX en todos los grandes DAW bajo Windows 10 y 11 o macOS 13 y posteriores.
La separación de stems en tiempo real era un truco de fiesta. A 245 ms y del todo sin conexión, se está convirtiendo en fontanería.



