Amok Mallorca se anuncia como la mejor discoteca de la isla. Su propio gremio profesional pide al Ayuntamiento que la cierre, al menos temporalmente.

¿Qué le reprocha exactamente Abone a Amok?

Abone, la Asociación Balear de Ocio y Entretenimiento, ha presentado una denuncia formal ante el departamento de Actividades y Seguridad de Establecimientos de Cort, registrada inicialmente el 20 de julio y reactivada a principios de septiembre. La acusación central: Amok Mallorca, en el Camí de Can Capó cerca de Son Oms, estaría organizando actuaciones musicales con baile público por encima de lo que autoriza su licencia. La empresa que explota el local había presentado una declaración responsable, el trámite de autocertificación que en España permite iniciar una actividad sin esperar el visto bueno previo del Ayuntamiento, pero el informe técnico municipal sobre ese expediente resultó desfavorable, exigiendo medidas correctoras antes de que esos eventos pudieran celebrarse de forma legal.

Abone respaldó la denuncia con pruebas concretas: flyers de 54 eventos anunciados entre el 20 de julio y el 20 de agosto, además de fotografías que según la asociación muestran la terraza notablemente masificada. El gremio pide tres cosas: el cierre temporal, la apertura de un expediente de inspección y sanción, y presencia policial local durante los eventos programados para verificar el cumplimiento sobre el terreno. Tampoco es la primera vez que Abone apunta contra este local: ya había alertado a las autoridades el 25 de junio por problemas de seguridad vial y acceso en la misma zona.

«Actuamos conforme a la licencia», respondió la dirección de Amok, que niega por completo las acusaciones.

¿Por qué un gremio profesional iría contra uno de los suyos?

Aquí es donde el asunto interesa de verdad al sector. Abone existe para representar colectivamente a los operadores del ocio nocturno balear, y una petición formal de cierre contra un miembro tan visible no es un trámite rutinario. Compiten dos lecturas, y ninguna puede descartarse sin más. Una: Abone está haciendo exactamente el trabajo de autorregulación que se espera de un gremio, exigiendo que las reglas de licencia se apliquen por igual, en lugar de dejar que un local capture demanda superando discretamente los límites de aforo o de número de eventos. La otra: Amok ha construido en un año una reputación muy ruidosa, presentándose como mejor discoteca de Mallorca 2025, y una denuncia formal del gremio que representa a su competencia se parece bastante a un intento de frenar por vía regulatoria un éxito que el mercado no ha frenado.

El momento de la denuncia le dio más repercusión de la que suele tener una disputa de licencias. Reapareció en el mismo ciclo informativo que un accidente mortal ocurrido el jueves anterior, en el que un hombre italiano fue atropellado y muerto cerca del mismo tramo, junto a Son Oms. Ambos hechos están geográficamente próximos y aparecieron en la misma semana de cobertura, nada más: ni Última Hora ni el Majorca Daily Bulletin vinculan el accidente con la actividad del club, y nada en el expediente sugiere que el local estuviera implicado.

¿Qué pasa si Cort actúa?

El departamento de Actividades y Seguridad de Establecimientos de Palma tiene ahora que sopesar un informe técnico desfavorable frente a un local visiblemente muy concurrido, a juzgar por el propio recuento de Abone, casi todas las noches del verano. Un cierre temporal sería una sanción poco habitual y contundente para un local del perfil de Amok, y marcaría hasta dónde está dispuesta a llegar Palma contra una sala autocertificada que se desborda de su propio marco administrativo. Para el resto de operadores de la isla que funcionan con declaración responsable, el desenlace, sea cual sea, merece seguirse de cerca.

Amok no ha anunciado ningún cambio en su programación y sigue asegurando que su licencia está plenamente en regla.