¿Por qué este enfrentamiento se traslada a un escenario y no a un tribunal?
Durante casi dos años, el pulso entre los músicos y las empresas que entrenan su IA con sus catálogos se ha resuelto sobre todo con cartas de cese, letra pequeña en las licencias y algún pleito puntual. El ADE Pro 2026 lo mete en una sala, con micrófono. El viernes 23 de octubre, a las 13:45, en el Shaffyzaal del Felix Meritis, BT, Mathame y Portrait XO se sientan para "Artists on AI: A No-BS Roundtable" junto a Dave Clarke, Miss Kittin y Terrence Dixon, moderados por el periodista Marcus Barnes. El propio texto del ADE plantea en qué momento la IA ayuda al proceso creativo y en qué momento lo aplana, y quién carga con la pérdida de control, de ingresos y de autoría cuando un modelo aprende de un catálogo que nunca autorizó.
Esa misma semana, Google DeepMind y NVIDIA consiguen, por primera vez, presencia acreditada en el programa del ADE Pro. Jeff Chang, de DeepMind, dirige una sesión sobre modelos y agentes de IA en la producción musical, mientras que Shari Reich, de NVIDIA, participa en una segunda mesa pensada específicamente para las plataformas, no para los artistas.
¿Quién negocia realmente las condiciones, y quién solo se entera de ellas?
El ADE Pro divide la conversación en dos salas, y esa división ya dice mucho. "AI Platforms Roundtable: Setting the Terms" sienta a Shari Reich (NVIDIA) junto a la CEO de Splice Kakul Srivastava, Bina Mistry (SoundCloud), el CEO de Deezer Alexis Lanternier, el director de operaciones de Believe Romain Becker y el CEO de Image-Line Constantin Koehncke, moderados por Cliff Fluet, para definir cómo podrían ser acuerdos viables entre las plataformas de IA y la industria musical: licencias, atribución, datos de entrenamiento. Ningún músico está en esa lista. Los artistas se quedan con la sala de al lado y la etiqueta de "sin filtros"; las empresas se quedan con la sala donde realmente se fijan las condiciones.
¿Quién se beneficia realmente de la actual ola de acuerdos de licencia, y quién queda completamente fuera de esa conversación?
Esa frase, sacada literalmente del programa oficial del ADE para la mesa de los artistas, resume la verdadera tensión de la semana: se pide a los músicos que debatan un sistema cuyas reglas se escriben una sala más allá, por gente con la que nunca van a compartir escenario.
¿Qué se juegan realmente BT, Mathame y Portrait XO?
Compartir escenario con quienes construyen las herramientas que ya pueden escribir una melodía o masterizar un tema es un arma de doble filo. Decir poco, y la mesa redonda parece un montaje de imagen que regala legitimidad a DeepMind y NVIDIA delante del mismo público cuyos catálogos alimentan sus modelos. Presionar demasiado, y son seis artistas frente a una sala que ya incluye a los negociadores de las plataformas de la otra mesa, con los abogados y los términos de los contratos decidiéndose en otro sitio. Pero la oportunidad es real: no es habitual que un productor en activo pueda hacerle una pregunta directa, en público, a un ejecutivo de NVIDIA o DeepMind, en el mismo evento donde las plataformas negocian en paralelo los acuerdos que decidirán si ese productor cobra.
Por qué importa
El ADE Pro es una de las pocas salas este año donde quienes escriben las reglas de la IA para la música y quienes las sufren se ven obligados a compartir el mismo edificio, aunque no exactamente la misma mesa. Lo que se diga el viernes se convertirá en una referencia que festivales, sellos y abogados citarán después.
Lo que pensamos
Sentar a NVIDIA y Google DeepMind junto a artistas en activo es un avance, pero mínimo. Programar la mesa de licencias de las plataformas aparte de los artistas, y cubrirla solo con quienes redactan los contratos, deja claro qué conversación el ADE todavía trata como un asunto de negocio y cuál trata como un escaparate. Si BT y Portrait XO quieren algo más que una línea en su biografía, el siguiente paso es exigir una sesión conjunta, no dos salas separadas por un pasillo.



