¿De qué se acusa exactamente a Anthropic?

Sony Music Publishing y Warner Chappell Music, junto a varios otros editores, demandaron a Anthropic, a su director ejecutivo Dario Amodei y a su cofundador Benjamin Mann la noche del 28 de agosto de 2026, ante el tribunal federal del distrito norte de California. La demanda habla de "una campaña descarada de robo de propiedad intelectual" y acusa a Anthropic de descargar, rastrear y piratear ilegalmente decenas de miles de composiciones musicales para entrenar sus modelos Claude. Los editores sostienen que Anthropic obtuvo ese material pirateado de Library Genesis y Pirate Library Mirror, dos bibliotecas fantasma ya centrales en los anteriores problemas legales de la empresa, y que extrajo letras directamente de las plataformas con licencia MusixMatch y LyricFind en lugar de pagarlas.

Entre los temas citados con nombre propio en la demanda están "Ain't No Mountain High Enough", "All I Want for Christmas Is You" y "Eye of the Tiger", clásicos de catálogo que generan ingresos constantes por sincronización y streaming para sus editores, año tras año.

¿Por qué importa la cifra?

Aquí es donde el caso se pone interesante para cualquiera que siga la colisión entre la IA y la economía de la música. La ley de derechos de autor de Estados Unidos permite hasta 150.000 dólares por obra en caso de infracción deliberada, más otros 25.000 dólares por cada eliminación de información de gestión de derechos. Con "decenas de miles" de composiciones citadas en la demanda, la exposición teórica alcanza los miles de millones, y los editores no se cortan con la comparación: lo llaman "uno de los robos de propiedad intelectual más grandes y descarados de la historia".

No es la primera vez que Anthropic pasa por esto. La empresa ya aceptó pagar 1.500 millones de dólares a autores en septiembre de 2025 para resolver Bartz v. Anthropic, una demanda casi idéntica por libros pirateados usados para entrenar los mismos modelos. El juez de aquel caso trazó una línea clara: entrenar una IA con textos protegidos puede ser defendible, pero conseguir esos textos mediante piratería no lo es. Sony y Warner Chappell apuestan a que la misma lógica se aplique a la música. Anthropic respondió que "no está de acuerdo con las afirmaciones de los editores" y que planea "defenderse con firmeza ante los tribunales".

"Uno de los robos de propiedad intelectual más grandes y descarados de la historia."

¿Qué tiene que ver esto con la house?

En esta demanda nadie habla de deep house ni de afro tech. Pero la escena underground vive exactamente de la misma materia prima que Anthropic supuestamente robó: grabaciones, letras y composiciones que siempre pertenecen a alguien. Los clearances de samples ya erosionan los márgenes de los sellos pequeños, y los temas generados por IA ya aparecen en Beatport y en las plataformas de streaming sin que nadie pregunte qué disco alimentó al modelo que los produjo. Este caso, junto con la demanda que Universal Music Group y Concord ya presentaron contra Anthropic en enero por hechos similares, es la primera prueba real de cuánto vale en dólares, según un tribunal, el entrenamiento no autorizado de una IA con catálogos musicales. La cifra a la que lleguen Sony y Warner Chappell se convertirá en la referencia que cualquier sello, hasta el que prensa 500 copias de un doce pulgadas de deep house, esgrimirá el día en que una empresa de IA venga a pedirle una licencia.