¿Qué hace realmente un main floor de 360 grados?
Lo ingenioso es que el DJ no hace nada distinto. Sigue pinchando una mezcla estéreo corriente. La sala hace el resto. La tecnología Source Separate de L-Acoustics toma esa señal estéreo y la descompone en tiempo real en varios elementos independientes, y luego los reparte por un anillo de altavoces alrededor de todo el espacio más una capa en lo alto. Un hi-hat puede quedar a un lado, una voz puede flotar en el centro, un pad puede deslizarse por encima de tu cabeza. No es una mezcla envolvente preparada de antemano, como la banda sonora de una película. Reespacializa la estéreo normal sobre la marcha, y por eso cualquier DJ puede subir, pinchar su set y verlo abrirse en tres dimensiones.
¿Cómo está montado?
Bootshaus instaló el sistema en su main floor de forma permanente, no como una demo de una sola noche. El diseño emplea cajas L-Acoustics de la serie A: los racimos frontales llevan el golpe que quieres recibir de frente, las pilas secundarias colocadas por las paredes laterales y el fondo cierran el anillo horizontal, y un conjunto de recintos coaxiales X12 en lo alto levanta la capa vertical de altura. Juntos convierten una sala rectangular corriente en una esfera de sonido, en lugar de un muro de sonido apuntado al público.
El sonido inmersivo de club, ¿futuro o truco?
Aquí es donde la sala se divide. El audio espacial lleva ya unos años colándose en la música electrónica, en escenarios de festival y en instalaciones especializadas, y la pregunta justa es si quienes bailan lo notan de verdad o si es solo una línea en una nota de prensa. La respuesta honesta es que todo depende de la contención. Bien hecho, la altura y la anchura le dan aire a la mezcla y dejan respirar cada elemento. Mal hecho, el procesado emborrona esa misma franqueza que hace que un kick de club te golpee en el pecho. Una instalación permanente en un club de este tamaño es una apuesta real a que gana lo primero.



