¿Qué pasó en el PRST?
Demuja estaba en pleno set en el PRST de Viena el 8 de octubre cuando la música se cortó en seco. Alguien se había acercado a la cabina y había sacado el USB directamente del CDJ en el que estaba tocando. El hecho se hizo público dos días después, el 10 de octubre, en Instagram.
«Me robaron el USB de los CDJ mientras estaba tocando. Así que todo se quedó en silencio un rato.»
¿Cuánto perdió realmente?
No era una copia de respaldo guardada en casa. El USB contenía miles de pistas reunidas durante años, además de la mayor parte de su catálogo inédito: temas escritos, editados, nunca publicados. Él describe la pérdida como un golpe tan artístico como económico, el tipo de daño que ningún seguro cubre porque nadie le pone precio a un dub inédito hasta que lo pierde.
¿Por qué un solo USB implica tanto riesgo?
Los CDJ apuestan por el puerto USB por una razón: es el formato que cualquier cabina, cualquier equipo, cualquier escenario de festival lee sin problemas, sin laptop, sin conflictos de software. Esa comodidad es justamente el problema. La mayoría de los DJ en gira sigue llevando el grueso de su catálogo, publicado e inédito, en uno o dos USB que viven en una mochila o, durante el set, en un puerto al alcance de cualquiera que se acerque a la cabina. Sin contraseña, sin cifrado, muchas veces sin ninguna otra copia en ningún lado.
La reacción de Demuja fue más de resignación que de furia. Dijo que espera que «el karma se encargue» de quien lo hizo, aunque aclaró que la mayoría del público vive otra ética, afirmando que el «99 por ciento» de la gente en esta cultura musical entiende que se trata de «unidad, amor y momentos (positivos) compartidos».
¿Qué pueden hacer realmente los DJ en gira?
No existe un estándar en la industria. Algunos DJ ya llevan un segundo USB espejo en una mochila distinta, o suben una copia cifrada de su carpeta de trabajo a la nube antes de cada tramo de gira, dos gestos que cuestan casi nada frente a las horas que lleva reconstruir años de edits y dubs. Los clubes también podrían controlar mejor quién puede quedarse dentro de la cabina durante un set, un control de acceso básico que la mayoría de las salas nunca se ha molestado en formalizar. Nada de esto es complicado. Casi nada de esto es práctica habitual todavía, y así es como una sola mano en una cabina borró años de archivo de un DJ en activo en pocos segundos.



