¿Es más fuerte la MDMA este año?

Más fuerte de lo que la mayoría calcula al dosificarse. Según la PHA y el HSE, más del 40 % de las muestras de MDMA analizadas en el último año por el laboratorio HSE Emerging Drug Trends, entre pastillas, polvos y cristales, superaban el doble de una dosis adulta media, por encima de 200 mg. Es la cifra que debería cambiar cómo afronta cualquiera un fin de semana de festival.

Una pastilla muy potente no es una pastilla mejor. Es el mismo principio activo en una dosis para la que el cuerpo no estaba preparado, y así es como se acaba con un golpe de calor, una crisis de ansiedad o en la carpa médica en pleno campo en vez de pasar una buena noche. La vieja costumbre de tragarse una pastilla entera a ciegas ya no encaja con lo que circula. Como dice Nicki Killeen, responsable de Emerging Drug Trends del HSE: «The HSE actively monitors emerging drug trends and high strength drugs are an increasing concern across the island.»

¿Qué hay en el polvo rosa?

Rara vez lo que promete el nombre. La cocaína rosa, vendida muchas veces como tucibí o 2C-B, es la gran preocupación de la temporada, y los análisis encuentran una y otra vez que apenas contiene cocaína, o ninguna. En su lugar aparece una mezcla impredecible, a menudo una combinación de MDMA, ketamina y cafeína, y en algunas muestras nitacenos.

Eso último es lo que obliga a estar atentos. Los nitacenos son opioides sintéticos potentes, y un polvo estimulante es el último sitio donde quien sale de fiesta espera toparse con un opioide. Presentes en una dosis desconocida, suponen un riesgo real de sobredosis, sobre todo junto con alcohol u otros depresores. El color y el nombre no dicen nada del contenido. Dos bolsitas rosas de dos personas en la misma fiesta pueden ser una química completamente distinta.

El color y el nombre no dicen nada. Dos bolsitas rosas de la misma fiesta pueden ser dos químicas completamente distintas.

La ketamina también está en este cuadro, y no solo dentro de los polvos. Personal sanitario advierte de daños graves en la vejiga ligados al uso prolongado de ketamina, el tipo de daño que se acumula en silencio durante meses en vez de manifestarse esa misma noche.

¿Para qué sirve realmente el análisis de sustancias?

Para convertir una suposición en información. Los servicios de análisis gratuitos y anónimos permiten entregar una pequeña muestra a profesionales que analizan rápidamente sus componentes principales, sin tomar datos y sin policía de por medio. Sabes más o menos qué tienes delante antes de decidir nada, que es justo el sentido de todo esto. Que la alerta abarque toda la isla es, en sí mismo, la noticia. Como apunta Stephanie Hanlon, responsable regional de adicciones de la PHA, la colaboración con el HSE «is a significant step in having a coordinated harm reduction response» a escala de toda la isla.

El análisis no vuelve nada inofensivo, y nadie serio lo afirma. Lo que hace es cerrar los peores puntos ciegos: la pastilla de más de 200 mg que te habrías tomado entera, el polvo rosa que esconde un opioide. Combínalo con lo básico de siempre. Empieza bajo y espera. Ten agua y sombra a mano sin pasarte con el agua. Quédate con gente que sepa qué has tomado. Si alguien se pone mal, pide ayuda pronto y di con honestidad al personal qué había de por medio, porque muchas veces esa franqueza es lo que marca la diferencia.