¿Qué destapó la operación Pertinax?

Ibiza arrastra desde siempre dos reputaciones a la vez: la isla de los clubes más grandes del mundo y la isla que las autoridades vigilan cada verano por lo que circula en ellos. El caso de Hugo Bianco cae justo en el cruce. Bianco, argentino de 54 años que pinchaba en Ibiza y Miami, fue señalado por los investigadores como el cerebro de una red de tráfico en la operación Pertinax, un esfuerzo conjunto de la Guardia Civil española y el Homeland Security Investigations estadounidense. Según el caso, la red usaba su posición en la noche a ambos lados del Atlántico para mover MDMA, cocaína, ketamina y cannabis entre Estados Unidos y Baleares.

La magnitud se hizo pública en 2020, cuando un registro en su casa de Jesus, cerca de Santa Eulalia, terminó con 21 detenciones. Los agentes dicen haber incautado 38 kg de cannabis, unas 4.500 plantas, 8 kg de drogas sintéticas y 45.000 euros en efectivo. Lo que parecía, desde fuera, la villa de un DJ más era, para la acusación, un nodo de una cadena de suministro transatlántica.

¿Dónde está ahora Hugo Bianco?

El 16 de junio de 2026 el Tribunal Superior de Justicia de las Islas Baleares confirmó una condena de nueve años y medio ligada a la red, por tráfico de drogas, pertenencia a organización criminal y defraudación de fluido eléctrico, según informó el Diario de Ibiza. Bianco no está en una celda. Se cree que vive en Miami y ha sido declarado prófugo de la justicia, junto a dos coacusados que nunca acudieron al juzgado.

La ficha de bookings decía DJ. El sumario dice organización criminal. En Ibiza, esa frontera es justo la que la isla intenta sostener cada verano.

¿Por qué golpea a la imagen de Ibiza?

Las autoridades locales llevan varias temporadas peleando contra la idea de que la noche de la isla funciona con algo más que música, desde las redadas a los afters hasta las denuncias por aforo contra los nuevos megaclubes. Un booking de DJ que servía de tapadera a una ruta de droga transatlántica es justo la historia que temen, y precisamente la que viaja mucho más allá de la isla. Un recordatorio de que el glamour y el bajo mundo, en el código postal más famoso de la electrónica, nunca estuvieron tan separados como sugieren los flyers.