¿Qué encargó realmente Jarre?
Jean-Michel Jarre no compró un sintetizador de catálogo. Mandó construir uno que no existirá en ningún otro lugar. El padre de Oxygène le pidió al luthier francés Pierre Jean Tardiveau, que trabaja bajo el nombre SynTesla, que le fabricara a mano un sintetizador híbrido de cuatro voces. Tardiveau tardó tres meses. El resultado, el JARRE Lab One, es una torre de estética steampunk calcada de su SynTesla VII de 2022, tal y como pidió Jarre expresamente.
Este tipo de encargo solo llega a cierta altura de carrera: el único otro cliente célebre de Tardiveau es el compositor Hans Zimmer, que descubrió su trabajo en internet y acabó contratándolo a tiempo completo.
¿Cómo funciona el JARRE Lab One?
Por dentro es un híbrido analógico digital, justo el enfoque que define la lutería boutique desde hace una década. Cada una de las cuatro voces lleva dos osciladores analógicos, su propia etapa de filtro y amplificación, y LFOs; una sección de multiefectos compartida gestiona modulación, delay y reverbs, con una saturación analógica estéreo y un ecualizador de tres bandas encima. Un secuenciador de 16 pasos y un teclado Fatar de 61 teclas de verdad completan el equipo, junto a ruedas de pitch y modulación y un joystick: pensado para tocar en directo, no para quedarse en una estantería.
Tardiveau construyó el instrumento para recuperar el color de los pads analógicos tan propios de Jarre, pero yendo más allá: el encargo del artista lo empujó hacia una paleta sonora más moderna, con osciladores digitales a medida y distorsiones que los SynTesla anteriores no tenían.
«Reproduce los pads y los sonidos de sintetizador analógico tan queridos por JMJ, pero también ofrece una paleta sonora más moderna», explica Tardiveau sobre la construcción.
¿Podremos comprar uno alguna vez?
Aquí está la trampa: ahora mismo solo existe un JARRE Lab One, y es de Jarre. SynTesla ha planteado una versión de consumo, quizá para 2027 o 2028, pero eso es una posibilidad, no un compromiso. No hay nada confirmado sobre precio, especificaciones ni siquiera sobre si el proyecto llegará a existir.
Esa distancia entre «lo estamos pensando» y un producto real es justo donde mueren la mayoría de los adelantos de lutería boutique. Conviene leer el JARRE Lab One así: primero una pieza única espectacular, después, quizá, un producto.



