¿Qué es The Trip To Vega?

Jeff Mills nunca ha tratado el techno como mera música de baile, y su nuevo álbum lo deja claro. The Trip To Vega salió el 19 de junio en Axis, el sello que dirige desde hace décadas, en triple vinilo y digital, 11 cortes. Está hecho para escucharse de principio a fin, un único arco partido en capítulos en lugar de una carpeta de armas de club, que abre con 'Destination Bright Star' y atraviesa 'Omega Dust Rings', 'Twenty-Five Light Years Away' y 'Terraform' antes de cerrar con 'Circumstellar Debris'.

¿De dónde sale el concepto?

El escenario es el año 2097. La Tierra ha rebasado el punto de no retorno, y lo que queda de la humanidad embarca en un viaje interestelar hacia Vega, una estrella real situada a unos 25 años luz. Mills lleva toda su carrera escribiendo ciencia ficción en sonido, desde su nueva música para Metropolis hasta el ciclo Sleeper Wakes, y Vega encaja de lleno en esa estirpe. La diferencia es el ambiente. Donde algunos de sus viajes espaciales parecen ingrávidos, este arrastra una angustia, un lento presagio cósmico que tiene menos de aventura y más de elegía por un planeta.

La galaxia es la pista de baile, y la música de salida es el techno.

¿Funciona como techno?

A ratos es Mills sin lugar a dudas, con el pulso duro y cinético todavía ahí bajo la superficie. Pero largos tramos se apoyan en acordes, diseño de sonido y estructuras que deben tanto a la composición vanguardista del siglo XXI filtrada por bandas sonoras de cine como a cualquier viernes por la noche. Ahí está el debate que tendrán los entendidos. Para los puristas que quieren al Wizard a 140 BPM con tres platos, este no es ese disco. Para todos los que han seguido al futurista más comprometido del techno mucho más allá del club, es justo adonde siempre se dirigía.